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Un naufragio personal

2014-07-24

La carta del prisionero

Publicado en Pescando Palabras y Redes

Amor mío:

Han pasado largos meses desde mi cautiverio y no he hecho otra cosa que anhelarte. Los días y las noches se han sucedido sin diferencia. Aún estoy vivo pero tu falta es para mí la verdadera y más terrible agonía. Hoy mis carceleros, movidos quizá por la piedad que siempre habita en los corazones de los hombres, han cambiado de actitud y al salir el sol me han sacado al exterior por primera vez. Los olores de la mañana me han embriagado. Me han dejado junto a un árbol, solo, empapado de lágrimas recordando tus ojos y el suave tacto de tus manos. Sí, he llorado como un niño, frágil como un tallo tierno arrancado de su raíz. Mientras escuchaba voces tras el muro hablar en su extraña lengua me he acordado de aquel juego de nuestra infancia, Las Nueve Palabras, que se jugaba con esta canción:

 Después del sol ve y coge tres,
 salta cinco y toma una más,
 ve hasta el árbol, salta seis
 y coge dos;
 Encuentra el tallo, salta una y toma otra más,
 pon un «la», trepa el muro,
 salta cuatro, coge una y listo está.

Es ahora cuando esos versos tan ingenuos cobran para mí un significado especial, como me imagino que lo harán también para ti. No sé si volveré a estar a tu lado en este mundo, pero sin duda lo estaré en el siguiente. Te amaré siempre.

Siempre tuyo, tu humilde compañero.

Esta es la carta que el prisionero Pekka escribió a su novia desde su celda. Sus captores nunca supieron que contenía un mensaje cifrado. Su novia, sin embargo, pudo sentir el terror y la desesperación trepar por su espalda cuando averiguó lo que en verdad habían hecho con él tras descubrir que la canción era la clave de descifrado del mensaje.

2014-05-07

Disk partitions and UDF formatting on MS Windows

Partition manager

Open cmd.exe and run

 diskmgmt.msc

Formatting a disk as UDF

 format x: /fs:UDF

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2014-03-31

La culpa del superviviente

Publicado en Pescando Palabras y Redes

Acababan de cumplirse tres meses desde el accidente cuando me dieron de alta. Listo para volver, decía el doctor, y casi curado del todo, decía el fisioterapeuta. Salvo por mi oído derecho inservible y el tener que usar un bastón para andar (lo que me daba cierto aire de dandy victoriano, solía bromear entonces) se me podía considerar un elemento recuperado. Ignorando el dolor, claro, pero eso también tenía solución, porque de nuevo las sustancias químicas volvían a ayudarme a hacerlo todo más llevadero. Así que era el momento de cerrar un asunto pendiente respecto a mi amigo Martín.

Mi amigo Martín ya no estaba, igual que su novia Valerie y el descerebrado de Jesús. Todos ellos murieron en el accidente, el mismo que ahora me hace arrastrarme como un viejo y estar hasta las cejas de calmantes. Hay varias cosas que se dijeron de aquello que no son ciertas y hay un puñado de sentimientos que voces en mi cabeza que tengo que silenciar. Jodido Martín.

Como sabes, porque salió en los periódicos, cuatro amigos, tres chicos y una chica, se habían estrellado con el coche yendo borrachos como cubas. El vehículo había invadido el carril contrario atravesando la mediana, arrastrando a un motorista (que se libró con solo heridas leves) y golpeándose contra un árbol para acabar hundiéndose en el Jarama, que aquel día iba cargado de agua (cosa rara).

Los testigos oculares (qué gracia me hace esa expresión) dicen que uno de los chicos, ensangrentado, había conseguido sacar a dos de sus compañeros del agua mientras se esperaba la llegada de ayuda. Lamentablemente ninguno de los dos, ni por supuesto el que se había quedado sumergido, había sobrevivido al accidente. Cuando salí a flote ya estaban allí las ambulancias y me desmayé a sus pies, aturdido por el ruido y las luces, no sin antes darme cuenta de que ya me recibían como a un héroe.

Más tarde conté que había sido Jesús el que conducía, y que pese a que le habíamos insistido en que no debía coger el coche tan borracho como iba, nos habíamos montado con él, irracionales y estúpidos. Después del brutal choque me había despertado mientras el habitáculo se llenaba rápidamente de agua y había sacado a los que podía hasta que me abandonaron las fuerzas. Pero eso no era verdad. Y eso solo lo puede saber quien hubiera conocido a Martín.

Martín era un triunfador. Habíamos crecido juntos desde niños y era extremadamente eficiente en todo lo que emprendía. Ambos compartíamos aficiones y estudios, pero mientras que para mí cualquier nueva actividad suponía un esfuerzo de dedicación y aprendizaje para conseguir un rendimiento diminuto, para él todo era fácil y me superaba ampliamente en todo lo que hacíamos. Yo le odiaba. Me comparaba con él a todas horas y sentía que todo el mundo hacía lo mismo. Hijo de la gran puta. Me sobrepasaba en todo sin ningún esfuerzo. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, ocurrió lo mismo cuando Valerie entró en nuestras vidas.

Ella vino de Francia a estudiar unos meses y desde el momento en que apareció en mi clase por primera vez me enamoré de ella. Nos hicimos amigos, y por un tiempo creí que ella iba a acabar sintiendo lo mismo por mí hasta que le presenté a Martín. Qué mala idea. En menos de una semana ellos estaban saliendo. Cada vez que íbamos por ahí a emborracharnos juntos para mí era una tortura. Qué fácil le resultaba la vida al muy hijo de puta.

Siendo como era Martín, cuando tuvimos el accidente no fui yo quien fue sacando uno a uno a los ocupantes del coche, sino él. Cuando desperté al volante (sí, al volante, el tarado de Jesús estaba durmiendo la mona en el asiento del acompañante y creo que nunca se despertó) estábamos completamente sumergidos. La borrachera se me pasó al instante y vi que Martín ya había sacado a Valerie y que volvía a por nosotros. Noté cómo agarraba a Jesús por las axilas y le sacaba por la ventanilla. Yo me quedé allí, bloqueado, aún sujetando el volante con ambas manos, notando en los ojos el roce del agua embarrada. Deseando morir, sinceramente. Poner fin a una vida de esfuerzos vanos y dejar que otros, los más aptos, sobrevivieran.

Pero Martín tenía que arreglarlo todo y volvió para sacarme. Cuando abrió la puerta sentí que tiraba de mí y le golpeé con todas mis fuerzas en la cara. Se quedó inmóvil de inmediato. Salí como pude y le dejé allí, flotando como un trapo. El resto, las ambulancias, los vítores, el desmayo, ya está contado y no hay nada más que añadir.

Así que mi primera visita a la salida del hospital fue a los padres de Martín. Me acogieron calurosos, triunfadores también ellos, en su enorme casa repleta de recuerdos del hijo perdido, el heredero del éxito, la vida truncada por la desgracia. Recordé la pocilga en la que había crecido yo, huérfano de madre y carente de padre, y la comparé con aquella mansión espaciosa y resplandeciente. Hijos de la gran puta.

-Necesito sincerarme -dije, aclarándome la garganta mientras jugueteaba con mi bastón de puto lisiado-. Ya no puedo callarme, hay una mentira que no puedo soportar ni un minuto más. Tengo que contarles algo sobre el accidente y sobre su hijo Martín.

Ellos, sentados frente a mí en un sofá, cogidos de la mano, me miraban con los ojos enrojecidos. Querían oír una última alabanza, un bálsamo para hacer más llevadera la pérdida, así que se acercaron levemente hacia mí, y tras respirar hondo, dije:

-Conducía él.

2014-03-18

La mitad de la verdad

Publicado en Pescando Palabras y Redes

Hay días como estos en los que el dolor de la pérdida es completamente insoportable. El corazón me duele y quisiera arrancarlo. El vacío quiere arrastrarme pero no encuentro la forma de acudir a su llamada y nada me reconforta salvo quizá contar mi historia tal y como la cuento ahora. Esa historia que empezó cuando mi hija Isabel y yo nos fuimos a vivir a la casa de campo junto al río.

Yo era un escritor de éxito que necesitaba concentración en un nuevo trabajo y a la vez poderle dedicar tiempo a mi hija. Tenía que solucionar ambas cosas y decidí que lo mejor era apartarnos del resto del mundo. La situación era completamente diferente a lo que las personas de mi alrededor pensaba: yo no era un hombre interiormente destruido sino alguien que remontaba desde lo profundo y que retomaba las riendas de su vida. Mi decisión había sido meditada y el campo era el entorno perfecto.

La sensación que tuvimos Isabel y yo al entrar por primera vez en la casa fue completamente opuesta. Ella descubrió de un vistazo todas las posibilidades que le brindaba para sus juegos infantiles: el antiguo establo con la escalera de madera que subía al pajar, el montón de enseres de cocina abandonados en el porche trasero, el baúl lleno de trapos viejos del ático y la suave pendiente de arena fina y barro que bajaba hasta la orilla. Yo, por el contrario, sentí la opresión de mi vacío interno aumentada por los rincones húmedos y faltos de iluminación, el olor a cieno, el aislamiento y mi propia bancarrota, tanto literal como metafórica.

Pero yo estaba armado de valor y tenía la firme convicción de salir adelante: la debilidad no me volvería a atrapar. Escribí a todos mis amigos y familiares explicando mi decisión y enumerando los pasos que me conducirían a mi curación total y entre ellos hice especial hincapié en mi nuevo papel como padre responsable. Creo que fui persuasivo y todo el mundo quedó satisfecho. Dediqué grandes esfuerzos en acondicionar la casa y abastecerla de todo lo necesario para una vida digna.

Vivíamos en los dos cuartos del piso de arriba. Yo me sentaba a intentar escribir en la sucia mesa de madera embreada día tras día, obligándome a sacar algo adelante, pero mientras mi mirada se perdía en el horizonte (con la sierra al fondo, uniforme y suave a la izquierda, escarpada y blanca como un hueso calcinado a la derecha), mi cabeza se atascaba en el fango que me invadía y el tiempo pasaba despacio como riéndose de mí. El silencio rural me atenazaba como una prisión, roto solo por el sonido de algún pájaro, el rumor del río y los canturreos y juegos de Isabel, que correteaba por el patio cargando con su peluche de Totoro o hacía pasteles de barro junto a la turbia corriente. A veces me pedía con su vocecita aguda que bajase a jugar con ella, pero yo no respondía, haciendo como si no lo hubiese oído.

Otras veces, sin embargo, paseábamos por el campo y los senderos de tierra, cuando el sol calentaba, y dedicábamos el día entero a estar juntos. Ella corría adelante y atrás, rodeándome y entreteniéndose para recoger alguna flor o a mirar algún bicho, hasta que elegíamos un sitio llano para extender el mantel de cuadros negros y rojos y desplegábamos la merienda, bollitos de leche y sándwiches de miel, que ella recibía con una alegría propia de la primera vez. Luego jugábamos a perseguirnos o al escondite y yo sentía que mi tristeza disminuía como deslumbrada por la grandeza del sol radiante y la risa de Isabel.

Un día desperté con una sensación de apremio. Mi cabeza aún giraba envenenada por una pesadilla, pero una sombra ominosa que no podía determinar hacía la vuelta a la realidad aún más difícil. Poco a poco ordené mis recuerdos y comprobé que no me había levantado de la cama durante todo el día anterior; no había tenido fuerzas, me había abandonado una vez más a mi propia miseria, embarrado en mi propia autocompasión, sumergido en agua cenagosa como la del río que a escasos metros de mí no dejaba de murmurar y de provocarme. Isabel, me decía.

Me reconfortó recordar de que, si bien había estado todo el día encerrado, sí había bajado un rato a darle los buenos días, a hacerle una tortilla con patatas fritas como a ella le gustaba (casi podía oler el aceite mientras crepitaba y sentir el calor de la sartén) y a prepararle un baño, que al principio había rechazado pero que finalmente había disfrutado como ella hacía siempre.

La inquietud me hizo bajar los escalones de dos en dos. Busqué por todas partes: el establo, el pajar, el porche, la parcela de campo de labor alfombrada de surcos que había más allá del camino. Dejé para el final el río, quizá intencionadamente. Chapoteé en sus aguas sucias y mis pies de hundieron un poco en el cieno del fondo. Grité, grité con todas mis fuerzas. Sólo podía oír los remolinos fangosos a su paso por las piedras y por las retorcidas raíces de los árboles.

Estaba seguro de haber escuchado sus juegos hacía apenas unos minutos. Isabel no podía estar muy lejos.

Corrí por la orilla del río, sorteando arbustos y zarzas. Donde se volvía más profundo y revuelto encontré el muñeco de peluche de Totoro, embarrado y sucio, clavado en las espinas de unas ramas secas como la zarpa de un ser malvado. Grité su nombre una y otra vez mientras el remolino de dolor giraba y giraba dentro de mi pecho. Aquel torrente de aguas oscuras se había llevado a mi niña.

Entonces oí su voz. Isabel estaba en el centro del río, soportando sin esfuerzo el empuje de la corriente. Me miró y sonrió, los hoyuelos de sus mejillas se marcaron y alzó los brazos, agitándolos de un lado a otro. Sentí cómo mis lágrimas se desbordaban y me lancé a por ella, arrastrándome trabajosamente mientras el lodo intentaba reclamarme, hasta que llegué a su lado y la abracé con todas mis fuerzas. Nunca te abandonaré, le dije, sintiendo su olor, esa mezcla de pan recién horneado y de humedad que desprenden los niños, sintiendo su calor, mientras le juraba una y otra vez que no volvería a dejarla sola, que nunca me separaría de ella, que nunca más sentiría lástima por mí y que me comportaría como un hombre, que cambiaría para siempre. Ella me miraba sin comprender lo que yo balbuceaba, con expresión de calma, como si nada hubiera pasado y como si todo tuviese arreglo.

Hay días como hoy en los que el dolor de la pérdida es completamente insoportable. El corazón me duele y quisiera arrancarlo y nada me reconforta salvo contar mi historia tal y como la he contado, como si hubiese alguna redención para mí. Como si todo fuese verdad, no solo los párrafos impares.

2014-03-06

Una espina en la garganta

Abby Norman:

[...]

"Yet there is this new voice in your head, and even though it says horrible and scary things to you, it is the calmest and sweetest voice you’ve ever heard. Somehow, this voice you know you should be afraid of gives you comfort. “It can all be over right now”, it offers you, “it’ll only hurt for a second”. You argue with this voice because you know you should."

"But my family needs me. My friends will miss me, right? “No, no. They won’t. You are a burden to them. They are frustrated with you because you’re not getting any better. You drag everyone down, you see. They will miss you a little bit, but mostly they will be relieved. You should absolutely leave this world, it will be the best way for you to help them, to help the whole of humanity in fact.”"

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2014-02-24

Se te escapó el autobús

Es una buena pregunta. Para responderla hay que remontarse a cuando eras niño, una tarde de primavera, a la salida del colegio.

Te quedaste rezagado jugando con los escombros mientras la gente se subía al autobús. Tu clase había terminado a la hora prevista pero por alguna razón los mayores (que siempre se sentaban en la última fila y que a ti te daban cierto miedo) se estaban retrasando. Así que, como niño que eras, decidiste que era divertido reunir unos cuantos ladrillos y trozos de cemento y hacer una pequeña construcción, que si recuerdas, quedó muy bien (un ladrillo tenía un trozo de metal casi recto que pusiste a modo de bandera).

Un brote de responsabilidad rompió tu concentración. Miraste al autobús, lo sentiste demasiado lejos, e inmediatamente oíste el ruido de la puerta al cerrarse. Ese ruido está clavado en tu memoria. No tienes claro de si es un falso recuerdo porque el autobús debería tener puertas hidráulicas que suenan chuff y no blam al cerrarse, pero qué más da, lo mismo era el ruido de la sangre agolpándose en tu cabeza.

El autobús emprendió la marcha y el pánico se apoderó de ti. Echaste a correr, porque eso sí lo recuerdas bien, construías cosas en la escombrera para matar el tiempo pero lo que de verdad querías era llegar a casa y jugar con tus verdaderos juguetes.

Los niños corren menos que los autobuses, pero tú estuviste a la altura: el autobús se incorporó al tráfico y tú le seguiste, al principio por la acera, pero en seguida por la mitad de la calzada, sin perderlo de vista. Ya llorabas con sollozos y lágrimas, sin saber que eso te hacía desperdiciar recursos que deberías haber empleado en mover tus piernas y llenar tus pulmones de aire, pero estabas bloqueado, un bloqueo poco racional, porque si hubieras vuelto al colegio solo habría bastado con ir a secretaría, contar lo que había pasado y desde allí habrían llamado a alguien que te fuera a buscar.

Pero no, tú tenías que alcanzar el autobús, llamar al portón a puñetazos y que te abrieran, para sentarte fatigado en la primera fila y llegar a casa con el aliento recuperado como si nunca hubiera ocurrido.

Claro que eso no ocurrió. Corriste a apenas unos metros del autobús a lo largo de la calle Encomienda de Palacios, pero cuando el autobús giró a la derecha para subir la cuesta, todo se te fue haciendo más difícil. Un par de coches te pitaron. El autobús fue ganando terreno y casi lo perdías de vista. El corazón te bombeaba en las sienes y los pulmones te ardían. Un semáforo detuvo al vehículo y te permitió recuperar la distancia y en la plaza de Pablo Garnica casi lo alcanzaste: golpeaste la chapa trasera dos veces sin resultado e incluso llegaste a meter el dedo meñique de la mano izquierda en la rejilla de ventilación, con la lógica infantil de que con eso detendrías la marcha o te conseguirías encaramar a la máquina.

El autobús resopló (qué bien recuerdas eso) e hizo la curva de la glorieta mientras escuchabas bocinazos detrás de ti. Tu meñique despellejado y dolorido perdió agarre y fuiste viendo poco a poco cómo volvías a perder.

A la altura del cruce más allá de la relojería seguías corriendo por la mitad de la calzada. Los sollozos te ahogaban y no podías respirar. Las lágrimas distorsionaban tu visión. Tu cerebro estaba totalmente colapsado. Y pese a que ya no alcanzarías nunca el autobús y a que estabas ya muy cerca de tu casa no dejaste de correr.

El resto está difuso en tu cabeza. Crees recordar al autobús estacionado en tu parada, tu madre discutiendo con la cuidadora, gente señalándote y mencionando cómo un niño había venido corriendo detrás del autobús escolar entre el tráfico. Un torbellino mental agitado por el torrente de adrenalina o la presión sanguínea o la falta de oxígeno.

Por supuesto que recuerdas todo esto. Y siempre que algún vecino lo mencionaba lo hacía comparándolo con aquella otra historia mucho más siniestra y que también recuerdas del niño que había sido atropellado por un autobús en la calle Camino de los Vinateros. El conductor no se había dado cuenta y había conducido por medio barrio con el niño encajado en el guardabarros de la rueda trasera derecha. Sí, aquel relato horrible había recorrido las calles de Moratalaz durante meses y era imposible olvidarlo cada vez que te fijabas en el poco espacio que había entre la doble rueda trasera y el guardabarros. Era como un molino hecho de caucho, como una picadora de carne en movimiento.

Y volviendo a tu pregunta. La respuesta es complicada y seguramente pensarás que me he ido por las ramas. Y es que no hay una única razón a por qué no dejas huella en ninguna parte. Tú mismo has llegado a conclusiones dolorosas que lo explican en parte, como tu falta de talento, tu escasez de contactos o simplemente la mala suerte.

Pero hay una opción que has contemplado en secreto y que no llegas a tomar en serio del todo. Es disparatada pero explicaría tu fracaso perfectamente. Y es que las dos historias del autobús sean en realidad la misma historia. Por eso desde la infancia tu memoria es débil y tienes lagunas de meses o años. Al contrario de lo que todo el mundo afirma, para ti el tiempo parece que no pasa, hoy ya debería ser jueves pero sin embargo aún es martes, y los meses se alargan semanas y semanas y las estaciones duran años. Por eso nada parece seguir las reglas de la lógica, triunfan obras artísticas que no aguantan ni el más mínimo análisis, la economía se colapsa y la gente no tiene qué comer pero no hay revoluciones, la mentira se apodera de todo y a nadie parece importarle. Como si estas cosas estuvieran pasando dentro de la febril mente de un niño que no entiende nada y que solo quiere llegar a su casa mientras la picadora gira y gira.

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2014-01-23

Antichthon Universalis

This is a debriefing of the story I lived regarding this encrypted, bizarrely illustrated document. There is still not much information on the Internet about it, and I think it will remain this way for a long time as it's clearer each day that some power is not interested on it being available to the public.

It all started with this email:

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Tue, 23 Mar 2010 16:24:45 +0600
 Subject: A new strange, encrypted document
 Hi, Angelo. This is Pavel. So long.
 You know <deleted>, my friend who works as a semiotic professr in Salamance,
 close to where you leave. He talked the other day about a document an
 anonymous source has sent him that is written in some kind of encrypted
 form using some strange symbols and shit. I asked him to show it to me
 and it's pretty strange. Its also full of phantastic drawings that i think
 you'll like much.
 They have been taking a look at it, but couldn't find a quick way of
 decyphering it.
 I thought you'll liek to take a look at it so I'll attach some scannings
 they have done to it. Do your email provider accept big pictures?
 Ah my friend wants his name undisclosed, his job is too serious for
 this crap ;-)
 Best regards,
 Pav

This is an example of Pavel's way; he disappears for months or even years without a word, and suddenly reappears from the void with some strange finding or story, either borderline believable or just batshit crazy.

I wrote a quick reply confirming that big attachments in my email are okay, waited for more news but real life got in the middle and I forgot about the full thing for several months.

And then I received this note from him:

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Tue, 6 Jul 2010 12:17:10 +0600
 Subject: Re: Av: A new strange, encrypted document
 Hey weirdo, how are you?
 Didn't forget, just got busy.
 May I send you some really big images from the crypto? <deleted> told
 me to warn you that the mistery it's probably some forged joke like
 Codex Serahinianus or something like that (don't know what it is), but
 that you probably know.
 I have seen the doc and it's crazy, is somewhat of a bestiary or atlas or
 something like that. It also has machines and planetary systems.
 I've given the domcument a name: Antichthon Universalis :-D
 Just wanted you to write some stuff on your blog or web page ot whatever
 you have so that people get involved.
 Regards,
 Pavel

I answered that yes, I know what the Codex Seraphinianus is, that I'll write about his document here and that big attachments on my email are (still) fine. So, after a while, I wrote this entry on July 29:

"My friend Pavel Kolsinki has told me about a newly found document, called Antichthon Universalis, written in a strange, unknown language or code, with glyphs similar to those in the Rohonc Codex or other traditional cryptos. It also contains some very bizarre illustrations about plants, animals and what look like very symbolic maps.

"For what he tells me, I think it's more like a Codex Seraphinianus than a Voynich manuscript, but let's see. I'm looking forward to seeing some scannings he's about to send me.

I wasn't sure of what he meant with "getting involved", but I wrote it anyway, adding an arbitrary reference to the Rohonc Codex, which I imagined related (and later proved right).

Then finally a mail arrived in August (no subject nor body content, in pure Pavel style), containing some crappy scannings of some drawings and characters.

My initial impression was mixed. Regarding the symbols, I thought that they looked like the ideograms of far east scriptings, but later I wasn't so sure. The pictures were raw and not very well done, but they were interesting because of the motives: hybrid animals, plants with eyes, wooden machines with anotations.

So I wrote another entry, on August 4:

"Pavel has sent to me some scans of Antichthon Universalis, the recently found encrypted text, and it's a rather curious document. The drawings are certainly strange and hard to understand, but what I find more surprising is the scripting:

"All text is equally separated, glyph by glyph, as if it was a Chinese or Japanese text. I'm not sure if it's meant to be read horizontally or vertically.

"Pavel is in contact with an old friend of him that is a linguistic scholar and had just sent him the book to have a more experienced opinion on it. It's certainly not a known script; some letters resemble Alchemical symbols, others seem deformations of the Enochian alphabet.

"I'm busy these days so I had not time to dive into it yet; as soon as I have more information, I'll publish it here.

It wasn't true that I was busy; I was about to start my holiday trip, so I uploaded the entry, packed my luggage and took my flight.

When I returned I found my inbox flooded with messages from Pavel:

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Fri, 06 Aug 2010 01:03:16 +0600
 Subject: More on A.U.
 Angel I have news.
 I convinced <deleted> to publish the Antichthon document; he only says
 that he doesn't want to know a word nor be envolved. Well fuck him :-)
 Ive ben thinking on publishing the book, selling it and reserving the
 money to pay for investigation. What do you think?
 Ah I don't know a fucking word on publishing and, as you have some
 experience in self-publishing, I thought you can do it. Become the
 editor, as they say.
 Opinions?
 Bye,
 Pav

and

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Fri, 06 Aug 2010 03:20:48 +0600
 Subject: earth to Angel
 Hey Ange looking forward for your response.
 By,
 Pavel

and

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Sat, 7 Aug 2010 12:06:07 +0600
 Subject: SOB
 Hey lil wanker where are you?
 Pavel

and

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Sat, 07 Aug 2010 14:46:05 +0600
 Subject: Re: SOB
 Angel you fucker plz answer me.
 P.

and

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Sat, 07 Aug 2010 23:03:02 +0600
 Subject: Re: Re: SOB
 I'm fed up of you Im gonna break your legs HAHAHA LOL
 As you are probably fucking some sheep wherever you are, I undestand you
 are busy rite now so I'm gonna find a published on my own.
 See ya
 Pablo

I inferred from the stream of messages that he was somewhat nervous and that he, probably, have forgotten about me and started searching for help elsewhere.

Anyway, I published this new entry on Aug the 9th assuming that I was doomed to become the editor:

"It seems that Pavel has gotten permission from the source to reproduce Antichthon Universalis. He is searching for publishers like crazy, but I'm afraid they won't find the document as interesting as he does (provided that he can find anybody not on holidays these days).

"He says he doesn't have the technical knowledge to do it; maybe I'll help him. Who knows, it's not impossible that I even become the editor...

"There are still no words from the language teacher on the subject.

"On my part, I've finished taking a look at the book itself. I'm almost sure it's a forgery like the Oera Linda, but funny to look at anyway.

Couldn't resist mentioning the Oera Linda, sorry.

Back on September I had news from him:

 From: Pavel Kolsinski <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Thu, 2 Sep 2010 11:12:19 +0600
 Subject: All praise the editor
 Hi Angel welcome back to earth.
 I read what you wrote in your shitty blog and found that you decided
 to become the editor. Congrats!
 I saw you mentioned some Opera Linda crap that I dont understand but
 I'm glad to see this project going on.
 I'll send you the complete manuscript ASAP so you can start giving it
 form or whatever you have to do to send it to the publisher.
 Dovidenia,
 Pavel

So this is how I became Antichthon Universalis' editor. I got the full document, wrote a foreword to it and elaborated some statistics on symbol usage. It was a funny project and I was motivated enough to have it fully formated in a couple of days. I sent it to an online publisher that I don't want to mention (our relation ended up very badly), announced its availability and finally received the first copy on paper:

The finish was not optimal, so I asked for a second copy highlighting the defects and finally got a decent copy.

The following months were much less hectic; Pavel disappeared, as always, but the book was selling well. He used the money to pay some investigators found using his awkward acquiatances and contacts. His efforts reached somewhat far away, but interest seemed to languish and finally was lost.

One night Pavel called me on the phone and asked me to scan and publish some sample pages on my blog because a researcher needed them right now; I did it, and my web site received a DOS (Denial Of Service) attack some hours later (probably related, but cannot be sure). There was again some respawn of interest and I received a bunch of emails from people trying to decypher the text, but with no luck. Silence on the topic returned.

Then finally I received the following message:

 From: Kolsinski, Pavel J. <pavel.kolsinski@gmail.com>
 Date: Mon, 13 Jun 2011 16:14:16 +0900
 Subject: STOP IT
 Hi Angel this is Pavel. I'm a bit worried.
 My life has been threatened. These weeks have been worrisome as I seem
 to have stepped on some toes making public the Antichthon Universalis
 document. I've received threatening messages from people I don't know.
 The police have been here doing questions. A friend of mine lost her
 life on an accident on a bus I was meant to catch.
 Please finish the selling of the book; I'm not into risking my life
 because of all this shit anymore. Won't spend another buck in
 sponsoring the decyphering. I give up.
 You may call me a chicken but I'm really frightened.
 Yours,
 Pav

Understandably, I was worried about him. I tried to call him on the phone, but couldn't reach him. He didn't reply to my emails. I tried calling mutual friends, the hotels where he used to drop by, but to no avail. I hadn't news from him since then. I don't know where he is.

I stopped selling the book, but decided to publish it freely. You can download the full Antichthon Universalis document by clicking below:

Any additional information about Pavel, the cypher system of the document, its origin or whatever related to this issue is welcome; please email me if you know anything to clarify this mistery.

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2014-01-13

El delirio en el umbral

"Carecían de sexo. Se reproducían por fisión y adquirían un extraño personaje. Pero, mientras, algo más que de ningún mito o leyenda quedaba especialmente de manifiesto que en el Instituto Essex, decía: Diario y notas recogidas entre los ríos arrastraban muchos cadáveres de los que en algún momento de su hija, y lo que tocaban, y la luna y las galeras negras, si es que llegó a sus monturas y a unos ochocientos kilómetros al este, en un mundo onírico pertenecían a la aparición del hombre..."

Así empieza El delirio en el umbral, una rareza por entregas escrita por Howard P. Markov al estilo stream of consciousness en la que retuerce la gramática tradicional con una técnica no muy lejana al Rayuela de Cortázar o a algunas obras de Saramago, con algo del surrealismo del Joyce de Finnegan's Wake.

La lectura no es fácil, no solo debido a su peculiar estilo libre sino a la gran cantidad de personajes, localizaciones y tramas que se superponen. El género es indudablemente una mezcla de horror cósmico y existencialismo, pero a veces divaga hacia otros temas como el misterio, la investigación y el romanticismo introspectivo.

A veces se encuentran párrafos de pura poesía:

"Supongo que lo único que Willett había percibido aquella luz híbrida e incierta, la cara oriental de la distancia."

Hay también retazos del más puro horror surrealista heredero de las prosas de Rimbaud:

"Luego, al acercarme descubrí que estaban colgadas detrás de él; pero el recinto era igual a la horda de pesadilla de una ciencia y la burla del averno. Era el individuo silencioso que había publicado en 1681; la espantosa realidad y dónde comienza la historia posterior del planeta: los espíritus sucesores de la parte inferior de la bestia, recordando las leyendas de los viejos tiempos estaba flanqueada por unos instantes se oyó el tintineo estremecido de unas pocas hebras amarillentas en su posesión, pero sabían que eso correspondía exclusivamente al estudio del nuevo y sorprendente carta."

Otras veces se pierde en delirantes aliteraciones:

"-Alégrame verle, caballero… apenas se atreven a levantar cabeza de un mes de julio tuvo lugar en agosto. West y yo me había despertado; que todo lo olvidado ha desaparecido y se deslizaban, y unos hogares con más belleza sobre los romanos perdieran la Galia a manos de ella… ella habría un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía verdaderamente terrible, un Guía que había más al sur de la chimenea, con un número considerable de tiendas, así que me abandonaban las fuerzas, más aún los había llevado, y me figuro que usted describía."

También se pueden encontrar secciones con reminiscencias homoeróticas (que de nuevo recuerdan a Rimbaud o Verlaine):

"A un joven de facciones delicadas, pelo amarillo, ojos azules sin parentesco alguno con los pálidos vapores sobre las Maravillas de la rutina me salvó de la región de los humanos."

La lectura de cada capítulo es una experiencia única cercana al sueño o la pesadilla. No en vano el autor la denomina una onirovela.

H. P. Markov ha estado publicando una entrada cada día desde el 25 de diciembre de 2013.

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