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Un naufragio personal

Danza macabra

 Crujen en la pira
 un ejército de llamas
 que crepitan como fieras
 reclamando su tributo
 de la carne del hereje
 que suplica a sus demonios
 que le libren del suplicio
 de sufrir como el Señor;
 
 Claman sus vecinos
 que se cumpla su destino
 de pagar por su pecado
 y que arda como tea
 mientras braman los tambores
 y chirrían las zampoñas
 anunciando con sus truenos
 el fatídico final.
 
 Sólo le podría
 liberar de su castigo
 un milagro desde el Cielo
 del que antaño ha renegado
 pero una vez que el ritmo
 de la muerte está en las manos
 de los hombres que le acusan
 nada se puede esperar.
 
 Suenan campanas de muerte
 en la aldea y la danza
 macabra de llamas y huesos
 se funde en el aire con
 humos y lluvia;
 
 Lenta y pesada se aleja
 la plebe volviendo a
 su mísera vida vacía
 que han olvidado
 por un sólo instante
 oliendo a inocente,
 a odio y a fuego.

-- Ángel Ortega, Las Tijeras del Viajero

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Comentarios de los visitantes

Cindy
2011-05-08
You're the gretaest! JMHO