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Un naufragio personal

Refutación sobre el caso Johann

Estimado amigo:

Te remito como acordamos en nuestra conversación telefónica la refutación sobre La persecución de un tal Johann, tras el estudio exhaustivo de todas las fuentes de información a las que he tenido acceso. Espero tus comentarios al respecto.

En Noviembre de 1990 el número 134 de la revista The Black Eye incluyó un polémico artículo sobre una supuesta conspiración internacional para la destrucción de todo el conocimiento y las artes para su sustitución por conceptos más modernos y revolucionarios. El artículo, aunque lejos de carecer de una base creíble, ocasionó un revuelo sin precedentes en las esferas de gobierno y las academias de lengua, que llegaron a emitir comunicados oficiales negando haber sido amenazadas de palabra u obra.

No ha habido en la historia del periodismo ningún rumor que hubiese sido tomado tan en serio por las autoridades y que haya puesto la seriedad de éstas tan en entredicho, dado que un mero estudio superficial de los datos suministrados en el artículo en cuestión ha demostrado que carece de todo fundamento ni histórico ni científico.

El texto comienza con una serie de agradecimientos a ciertos personajes colaboradores en la investigación, pretendiendo así adornarlo de cierto rigor erudito. En concreto, no existe ningún analista de música llamado Philippe Battau en Limoges, ni ningún libro llamado Des sons aux étoiles. El único Philippe Battau que se ha podido localizar en Francia es el gendarme Philippe Claude Battau de la ciudad de Paris, que niega toda relación con el asunto o con el mundo del arte en general. De igual forma, establecido contacto con el consejo editorial de la revista Yesterday's sins, nadie ha oído hablar jamás de Franz Otto Linbrock, descrito en el artículo como editor de la misma. En cuanto al tercero, se han encontrado en varios periódicos locales de Rusia y Lituania artículos cortos firmados por un tal S. W. Kerenski, pero no se ha podido demostrar si es el mismo Kerenski del que se habla aquí o si se trató de un pseudónimo o una broma, ya que ha sido completamente imposible obtener más información sobre él en ninguna de las fuentes citadas.

En cuanto a la noticia sobre las muertes en Radom, si bien existió, no fue emitida en ningún informativo de la Europa Occidental. Las autoridades polacas siempre clasificaron el caso como un accidente, concretamente una explosión producida por las deficientes instalaciones de las conducciones de gas en el inmueble.

El itinerario seguido hacia la reunión con Kerenski en Cracovia es de igual modo absurdo, dado que volar hasta Varsovia para continuar en tren es casi duplicar el tiempo del viaje, habiéndose podido hacer directamente hasta el aeropuerto de Cracovia, que ya estaba en funcionamiento en la fecha de la supuesta investigación.

Nada puede decirse al respecto de la visita a la zona del incidente, dado que poco más se sabe, sólo llamar la atención sobre la ambigüedad con que está descrito, dando la sensación de estar ante una gran mentira.

Vuelven a aparecer nombres, concretamente Andrej Borodescu, el anteriormente citado Franz O. Linbrock y Dennis Armcraft. De Andrej Borodescu, brillante filósofo rumano, se sabe que estuvo involucrado en turbios asuntos políticos y que murió en un incidente a manos de un grupo de radicales neonazis durante unas vacaciones en la montaña. De las obras relatadas sólo existe Mstislav el apóstata, pero que poco o nada tiene que ver con el argumento descrito en el artículo, dado que se trata de la biografía de un clérigo del siglo XII, famoso por sus comentarios aventurados sobre la ortodoxia cristiana que estuvieron a punto de ocasionar un cisma entre la autoridad Papal y la iglesia local. El poema Nowhere no es de Borodescu, sino de un tal Andrej Bromonescu, rumano exiliado a Inglaterra en 1930 y que desarrolló una obra poética escasa en número y calidad. No obstante, Bromonescu sí pareció conocer a Dennis Lewis Armcraft (incorrectamente nombrado Dennis Louis Armcraft en el texto), que por aquella época impartía clases de griego en Londres. Respecto a Armcraft, Su libro A prologue to new knowledgments & wisdoms no consta de doce capítulos, sino de once, y no se nombra la Concepción Nueva por ninguna parte. De todas formas este hecho no es determinante, pues los únicos ejemplares que se han localizado datan de 1958 y no de 1956, por lo que puede entenderse que se trate de una edición corregida en que hubiese sido eliminado el último capítulo.

Prosiguiendo la búsqueda por otro lado, tampoco se ha podido encontrar documentación sobre la supuesta normalización del alfabeto propuesta por B. Mortimer Raven, tratándose con toda seguridad de una invención, notablemente poco hábil en cuanto al tratamiento informático se refiere, denotando la falta de conocimientos y rigor del escritor del artículo. Como es bien conocido, los herederos del profesor Raven se querellaron contra la revista The Black Eye por calumnia y falso testimonio, aunque el caso fue sobreseído por falta de pruebas.

Sobre el profesor Alonso Valladares y la revista Pluma y Frío tampoco se ha podido averiguar nada; la revista en cuestión nunca existió y Alonso Valladares es sólo el personaje de una canción infantil de la zona de Castilla-León (!). El estribillo de dicha canción, debidamente adaptado, aparece en la Rapsodia Castellana del célebre compositor extremeño Francisco Limbroque, autor de la famosa zarzuela Renació la Inmaculada Concepción. En una entrevista D. Francisco ha negado conocer más datos sobre la Concepción Nueva que los que se emitieron por la prensa a principios de los 90 y que el nombre de su zarzuela se relacione en modo alguno con el asunto.

La mayor cantidad de tiempo invertido por este equipo de investigación se empleó en la localización de información sobre Hans Betwing. Habiendo fatigado bibliotecas y hemerotecas en una infructuosa búsqueda, un miembro del equipo localizó de forma fortuita un disco de 1940 del cuarteto de Jazz The Black Cats en que el único componente blanco de la formación era un austriaco, escrito Hans Beting (sin w) en la carátula del disco, pero nombrado H. Betwing como autor de tres de las ocho canciones incluídas. Localizada la productora del vinilo y buscando en sus ficheros, logramos descubrir que el tal Hans Betwing sustituyó al contrabajista brasileño Miquel Salas fallecido en accidente, cuando el grupo comenzaba a despuntar. Disputas internas disolvieron el grupo en 1941 y de sus integrantes no se volvió a saber nada. Lejos de ser casual, probablemente el autor del artículo conocía la historia del grupo y la mezcló con poca habilidad con el resto.

Obviando por ridícula la relación de fotos, documentos y programas de conciertos supuestamente mostrados por Kerenski, se viajó a España en busca de la Biblioteca de Babel, de la que lógicamente no encontramos ni traza. Dado que las torpes alusiones a Borges aparecen repetidas veces a lo largo de todo el texto, no se entró a analizar más el tema.

Apenas quedan para analizar Graham Strauss y Karl Simonsen. El primero es absolutamente desconocido en los círculos literarios, y sólo en Alemania existen 824 abonados al teléfono público con ese nombre (no en vano Strauss es uno de los apellidos más comunes allí y en otros países germánicos). El segundo, el físico Karl Geir Simonsen, falleció en 1994 de cáncer de colon; su hija Dana Simonsen remitió a este equipo un telegrama rogándonos que nos abstuviesemos de volver a insistir sobre la vinculación de su padre en ese o en ningún otro asunto, amenazándonos con emprender acciones judiciales. El Dr. Simonsen parece haber tenido problemas con la justicia por tráfico de estupefacientes.

Como puede verse, el cúmulo de despropósitos incluídos en el artículo hallados sin entrar en detalles demuestra que se trata sólo de una mentira sensacionalista de una revista de poca tirada publicada para aumentar sus ventas, que debido a una serie de casualidades se ha magnificado hasta convertirse en polémica. No existe ni existió nunca una enciclopedia llamada La Concepción Nueva ni hubo jamás ningún proyecto al respecto.

Como colofón, y resultado de la investigación de uno de nuestros colaboradores, debo reseñar que los datos sobre el número 134 de la revista The Black Eye son contradictorios; The Black Eye nunca publicó un número 134, pues consultados varios especialistas en materia de revistas esotéricas, todos coinciden en afirmar que recibieron una carta de su editor comunicando el cierre de la misma tras la publicación de su último número, el 132. Tengo una fotocopia de esa carta en mi poder, y ese es exactamente su contenido; no obstante, en el texto del membrete no se lee The Black Eye, sino The Black Cat. Alguno de los expertos consultados afirma que se trata de un error tipográfico, pero la opinión de este equipo va más allá: nunca existió una revista llamada The Black Eye ni se publicó ningún artículo sobre La Concepción Nueva. Esta afirmación puede parecer aventurada; pero todo este asunto es completamente falso e intencionadamente ilusorio, urdido concienzudamente por alguien en busca exclusivamente de la polémica y de la confusión.

Quedo a la espera de tus noticias, y coméntame si crees convenientemente que te adjunte la copia de la carta del último párrafo.

Un abrazo,

Juan B. de Juanes.

-- Ángel Ortega (enero 1996)

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