Un naufragio personal

Ángel Ortega

Mi mente es un incendio

Mi mente es un incendio
brisas ardientes me laceran la piel
por todas partes se agitan
restos achicharrados
que tal vez fueron anhelos o empeños
El cieno en los torrentes resecos
burbujea como un pez agonizante
Hay llamas ventrudas
que me queman el pelo
y me llenan las entrañas de cenizas
Los espectros del mundo real revolotean
y me hablan, casi invisibles,
con sus palabras de ánimo
sinceras pero inútiles
Sé que los amo y sé que me aman
por eso cada diálogo me desgarra un poco más
No hay hermosura en este cielo color sangre
solo aflicción y paredes negras
No hallo descanso
Mi incendio ya no tiene combustible
Allá donde miro hay una puerta
es muy antigua y está llena de grietas
A través de ellas veo la muerte,
con su mueca y sus cuencas anhelantes
Toco el cerrojo y está fresco
Sé que mi única solución es abrirla
y cruzarla y saltar al olvido

(jul 2018)