Ángel Ortega III

Un naufragio personal

Blog

Nada es lo que parece

Esto ocurrió. Un profesor dijo globo ocular. En el margen de un libro yo dibujé esto:

Se lo enseñé a un compañero y dije:

—¿Sabes qué es?

Y él me dijo:

—Pues claro. Una visión global.

The sprites of Freaks!

These are the sprites from the Freaks! 1993 game as animated GIFs for pixel-art lovers to enjoy.

Artwork by Ángel Ortega and Antonio Guerrero.

Los números son chungos

Aunque he colaborado en desarrollar los procesos de cifrado y descifrado que hacen posible la comunicación con este monstruo tengo una idea muy socrática sobre el tema: es imposible saber nada sobre criptografía. Las matemáticas son demasiado complejas. Los números son demasiado chungos. Bueno: dejémoslo en que Bruce Schneier, los RSA y sobre todo Daniel J. Bernstein sí saben algo de criptografía, pero para el resto de los mortales es terreno vedado. Y peor que no saber es creer que sabes.


Hurley lo sabía bien.

Si eres programador puedes sucumbir a la tentación de crear tu propio algoritmo. Se dice que cualquier idiota puede inventar un algoritmo de cifrado que él mismo sea incapaz de reventar. No seas iluso. Simplemente no tienes los conocimientos necesarios. Los algoritmos «oficiales», incluso aquellos que ya han sido reventados entre risas, fueron diseñados por gente mucho más lista que tú que bien podrían ser de otro planeta.

Relacionado con lo anterior, tampoco caigas en la trampa de desarrollar tu propia implementación de los algoritmos conocidos. Así, sobre el papel, parecen fáciles; total, solo es un meneo de bits, sujétame la cerveza mientras lo hago. Además seguro que se te ocurre alguna optimización («¿Pa qué hace esto? ¡Si no hace falta!») e incluso alguna mejora («¡Ya que tengo aquí este otro número, voy a hacer un XOR con el resultado y todo será mucho más seguro!»). No estás capacitado. No entiendes lo que estás haciendo. Los números son demasiado chungos. La cagarás y luego vendrán los gritos y el rechinar de dientes.

Si tienes que almacenar passwords en una base de datos no creas que eres tan listo y te inventes algún truquillo, total, hago un hash y ya está. No, no está. Algún día habrá una fuga y toda la tropa se partirá la polla cuando vea tus ficheros y cómo guardas los datos. Es un problema resuelto. La librería de desarrollo que usas seguro que tiene una primitiva para eso y, si no la tiene, tírala a la basura y usa otra que sí la tenga.

Si solo eres usuario de la criptografía no lo tienes mucho mejor. No podrás inventar nada pero cagarla es muy fácil sobre todo con herramientas tan complejas como el PGP. Tarde o temprano reenviarás en claro el contenido de un mensaje cifrado a quien no debes y quedarás como un imbécil (o en los tribunales). Y parte del problema será que, como estás usando herramientas criptográficas, te sientes seguro y bajas la guardia.

Entonces, ¿todo está perdido? No, todo no. Si tienes que desarrollar usa los protocolos y los algoritmos que los listos recomiendan. Y no los implementes tú, cabezabolo: usa una librería que tenga lo último sin lastres de compatibilidad hacia atrás y que sea difícil usar mal. Es decir, usa libsodium.

Claro que no eres el único que se cree más listo que nadie: casi a diario se publican noticias de empresas que sacan al mercado productos milagrosos con algoritmos recién inventados y que van a cambiar la forma de percibir el mundo de la seguridad y la privacidad. Esta gente no lo hace por ingenuidad como tú: son estafadores y delincuentes. Bruce Schneier colecciona estas cosas en su web y se parte la caja llamándolas aceite de serpiente (que, como deberías saber, es un método más de «medicina» tradicional basado en cero evidencias científicas). Por cierto, su siguiente libro se va a llamar Click Here To Kill Everybody que es un título que yo había inventado primero.

Trastorno depresivo persistente

Después de (casi) 51 años de sentirme como una mierda de forma continua, de llevar 10 en tratamiento psiquiátrico alternando fluoxetina, venlafaxina, desvenlafaxina, brintellix, litio, paroxetina, topiramato y otro montón de cosas que he olvidado y que no me han servido para nada, de sufrir el mono de desegancharme de todas ellas, de acudir mensualmente a un psiquiatra privado que me costaba una pasta pero que no me solucionó nada y de ser ignorado cada cuatro meses por el psiquiatra de la seguridad social ha tenido que venir otro médico a ponerle nombre a la mierda que me pasa.

Sí, todos coinciden en el término depresión, claro, pero no hay que ser muy listo para que saber que un tío cuyo único pensamiento es quitarse de en medio tiene que estar sufriendo algo de esto. Y dada la cantidad de variantes de transtornos del ánimo que existen decir que alguien está deprimido es casi tan preciso como decir que está malito.

El otro día el médico del reconocimiento médico obligatorio que la empresa me hace una vez al año (y cuya única obligación es certificar que no estoy muerto todavía por fuera y que soy apto para que me sigan encargando cosas) me hizo enumerarle (otra vez) todas las cosas que sentía y me dijo que eso tenía un nombre muy concreto: PDD, del inglés Persisten Depression Disorder, antes conocido como distimia, que viene del griego y significa «estado de ánimo anómalo». La característica principal es sentirse así al menos durante dos años seguidos (toda la vida es más que dos años) y no haber tenido jamás momentos de manía (es decir, sentirse súper-bien) o hipomanía (es decir, sentirse medio-bien).

Los síntomas del PDD son:

  • Trastornos alimentarios: inapetencia o ingesta compulsiva (en mi caso, lo segundo).
  • Trastornos del sueño: insomnio o hipersomnia (en mi caso, lo primero).
  • Sensación de déficit de energía vital (astenia), cansancio injustificado,
  • fatiga continua.
  • Trastornos de la memoria y la capacidad de concentración.
  • Baja autoestima, pesimismo.
  • sentimiento de incapacidad.
  • Dolor físico inespecífico sin una causa definida.
  • sentimiento de desesperanza.

Cuando dijo la palabra desesperanza casi se me saltan las lágrimas. El diccionario la define como «Estado de ánimo del que no tiene esperanza o la ha perdido». Es esa sensación de que, hagas lo que hagas, nada va a servir de nada. Hasta es el nombre de un puto bolero.

Los ignorantes creen que este pesimismo y esta sensación de futilidad ante el esfuerzo y las recompensas futuras forman parte de una especie de postura que yo tomo ante la vida de forma consciente. Como si yo viera la vida así porque quiero o porque no acepto mis derrotas «como un hombre» (lo he oído). Por mí os podéis ir a tomar por culo y decirle esto mismo a un enfermo de cáncer o de enfisema pulmonar o de Alzheimer, que están así porque les sale de los cojones y que lo que tienen que hacer es «cambiar el chip».

Pero, le dije al doctor, este es mi estado «normal». Cíclicamente tengo episodios aún más horribles en los que todo se agudiza y en los que el 99% de mis pensamientos son el suicidio. Llegué a tener hace unos años, durante un par de meses seguidos, la cabeza llena de una sola imagen: la pistola neumática de pistón cautivo de la película No es país para viejos aplicada sobre mi frente y pulsando el gatillo, así una, y otra, y otra, y otra vez, hasta llegar a no sentir nada.

Entonces me dijo que, a menudo, los enfermos de PDD atraviesan etapas de MDD, el trastorno depresivo mayor, en los que la falta de placer o esperanza, el desprecio a uno mismo y el desear morirte como único objetivo se convierten en agudísimos. Esta condición por la que los enfermos de PDD pasan cada cierto tiempo la conocen como double depression y es como cuando te sale el premio doble en las tragaperras o te toca la lotería y las quinielas el mismo día.

No sé si tener un nombre para lo que me tortura desde niño me sirve para algo. Ni siquiera es un nombre concreto: trastorno depresivo persistente suena como a una chufla de prisión permanente revisable. Es una prisión pero no es revisable y solo se cura con los pies por delante, que sería un solución deseable pero que nadie te deja aplicarte (¿si fuera un caballo cojo, me sacrificarían?).

Solo sé algunas cosas: que si hubieran nacido en Texas y hubiera tenido un arma en casa no habría llegado a conocer los ordenadores y que el paracetamol, recurso (engañosamente) accesible para los suicidas, contiene un emético que hace que lo vomites todo antes de que el daño sea permanente.

Se te escapó el autobús

Es una buena pregunta. Para responderla hay que remontarse a cuando eras niño, una tarde de primavera, a la salida del colegio.

Te quedaste rezagado jugando con los escombros mientras la gente se subía al autobús. Tu clase había terminado a la hora prevista pero por alguna razón los mayores (que siempre se sentaban en la última fila y que a ti te daban cierto miedo) se estaban retrasando. Así que, como niño que eras, decidiste que era divertido reunir unos cuantos ladrillos y trozos de cemento y hacer una pequeña construcción, que si recuerdas, quedó muy bien (un ladrillo tenía un trozo de metal casi recto que pusiste a modo de bandera).

Un brote de responsabilidad rompió tu concentración. Miraste al autobús, lo sentiste demasiado lejos, e inmediatamente oíste el ruido de la puerta al cerrarse. Ese ruido está clavado en tu memoria. No tienes claro de si es un falso recuerdo porque el autobús debería tener puertas hidráulicas que suenan chuff y no blam al cerrarse, pero qué más da, lo mismo era el ruido de la sangre agolpándose en tu cabeza.

El autobús emprendió la marcha y el pánico se apoderó de ti. Echaste a correr, porque eso sí lo recuerdas bien, construías cosas en la escombrera para matar el tiempo pero lo que de verdad querías era llegar a casa y jugar con tus verdaderos juguetes.

Los niños corren menos que los autobuses, pero tú estuviste a la altura: el autobús se incorporó al tráfico y tú le seguiste, al principio por la acera, pero en seguida por la mitad de la calzada, sin perderlo de vista. Ya llorabas con sollozos y lágrimas, sin saber que eso te hacía desperdiciar recursos que deberías haber empleado en mover tus piernas y llenar tus pulmones de aire, pero estabas bloqueado, un bloqueo poco racional, porque si hubieras vuelto al colegio solo habría bastado con ir a secretaría, contar lo que había pasado y desde allí habrían llamado a alguien que te fuera a buscar.

Pero no, tú tenías que alcanzar el autobús, llamar al portón a puñetazos y que te abrieran, para sentarte fatigado en la primera fila y llegar a casa con el aliento recuperado como si nunca hubiera ocurrido.

Claro que eso no ocurrió. Corriste a apenas unos metros del autobús a lo largo de la calle Encomienda de Palacios, pero cuando el autobús giró a la derecha para subir la cuesta, todo se te fue haciendo más difícil. Un par de coches te pitaron. El autobús fue ganando terreno y casi lo perdías de vista. El corazón te bombeaba en las sienes y los pulmones te ardían. Un semáforo detuvo al vehículo y te permitió recuperar la distancia y en la plaza de Pablo Garnica casi lo alcanzaste: golpeaste la chapa trasera dos veces sin resultado e incluso llegaste a meter el dedo meñique de la mano izquierda en la rejilla de ventilación, con la lógica infantil de que con eso detendrías la marcha o te conseguirías encaramar a la máquina.

El autobús resopló (qué bien recuerdas eso) e hizo la curva de la glorieta mientras escuchabas bocinazos detrás de ti. Tu meñique despellejado y dolorido perdió agarre y fuiste viendo poco a poco cómo volvías a perder.

A la altura del cruce más allá de la relojería seguías corriendo por la mitad de la calzada. Los sollozos te ahogaban y no podías respirar. Las lágrimas distorsionaban tu visión. Tu cerebro estaba totalmente colapsado. Y pese a que ya no alcanzarías nunca el autobús y a que estabas ya muy cerca de tu casa no dejaste de correr.

El resto está difuso en tu cabeza. Crees recordar al autobús estacionado en tu parada, tu madre discutiendo con la cuidadora, gente señalándote y mencionando cómo un niño había venido corriendo detrás del autobús escolar entre el tráfico. Un torbellino mental agitado por el torrente de adrenalina o la presión sanguínea o la falta de oxígeno.

Por supuesto que recuerdas todo esto. Y siempre que algún vecino lo mencionaba lo hacía comparándolo con aquella otra historia mucho más siniestra y que también recuerdas del niño que había sido atropellado por un autobús en la calle Camino de los Vinateros. El conductor no se había dado cuenta y había conducido por medio barrio con el niño encajado en el guardabarros de la rueda trasera derecha. Sí, aquel relato horrible había recorrido las calles de Moratalaz durante meses y era imposible olvidarlo cada vez que te fijabas en el poco espacio que había entre la doble rueda trasera y el guardabarros. Era como un molino hecho de caucho, como una picadora de carne en movimiento.

Y volviendo a tu pregunta. La respuesta es complicada y seguramente pensarás que me he ido por las ramas. Y es que no hay una única razón a por qué no dejas huella en ninguna parte. Tú mismo has llegado a conclusiones dolorosas que lo explican en parte, como tu falta de talento, tu escasez de contactos o simplemente la mala suerte.

Pero hay una opción que has contemplado en secreto y que no llegas a tomar en serio del todo. Es disparatada pero explicaría tu fracaso perfectamente. Y es que las dos historias del autobús sean en realidad la misma historia. Por eso desde la infancia tu memoria es débil y tienes lagunas de meses o años. Al contrario de lo que todo el mundo afirma, para ti el tiempo parece que no pasa, hoy ya debería ser jueves pero sin embargo aún es martes, y los meses se alargan semanas y semanas y las estaciones duran años. Por eso nada parece seguir las reglas de la lógica, triunfan obras artísticas que no aguantan ni el más mínimo análisis, la economía se colapsa y la gente no tiene qué comer pero no hay revoluciones, la mentira se apodera de todo y a nadie parece importarle. Como si estas cosas estuvieran pasando dentro de la febril mente de un niño que no entiende nada y que solo quiere llegar a su casa mientras la picadora gira y gira.

(2014/02/24)

A message to Quentin Addams Maddock

I just had a dream that was too vivid and too insistent and too annoying to ignore. In it I just had to transmit a message to someone I've never meet.

So, here it is: if you are Quentin Addams Maddock (or Maddof), buy those cereal company shares that you are thinking about.

I'm just the messenger, don't blame me if you fuck it (this is also part of the message).

That's it. My work ends here.

Webmention support for static sites

I've written a script to add Webmention support for static sites. It's available from:

https://github.com/angelortega/aov-atom-to-webmention

All software that generates static web sites also creates ATOM XML files with the recent content (like Gruta, the one that build this site). By running this script on the ATOM you just generated, it posts Webmentions to every link found there and that has its support announced in link tags inside its HTML.

It's written in Python with minimal external dependencies.

I've taken inspiration from Plaidophile and from Aaron Parecki's mini-tutorial.

Lectura del Libro de las Revelaciones

Acabo de releer el Libro de las Revelaciones, también conocido como el Apocalipsis. Es una pieza increíble. No consigo entender cómo un texto así ha llegado a ser parte de las escrituras y otras cosas no.

Comentaré aquí algunas de las cosas más curiosas.

El principio es un poco aburrido; lo resumo. Juan de Patmos (que no es Juan el Evangelista ni Juan Bautista ni ninguno de los otros juanes que salen en otros pasajes de La Biblia) se presenta como un tipo «copartícipe vuestro en la tribulación» (pasándolas putas como vosotros) que está allí haciendo cosas por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. De repente oye una voz como una trompeta (por aquí hay muchas cosas que tienen que ver con trompetas). Cuando se vuelve ve a este personaje:

"1:12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 1:14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 1:15 y sus pies semejantes al bronce bruñido refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 1:16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies."

Como para no desmayarse. Pelo como la nieve, ojos llameantes, pies refulgentes (?) y una espada de dos filos saliéndole de la boca. Según él, es semejante al Hijo del Hombre, que supongo que será Jesús.

Un poco más adelante le dice que

"1:18 [...] Y tengo las llaves de la muerte y del Hades."

¿Tiene las llaves del infierno? Luego aclara:

"1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias."

Misterio resuelto. Como en todo texto místico, hay sietes por todas partes.

Esta turbadora presencia le dice a Juan que escriba una carta a cada una de esas siete iglesias, a saber: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia (Pensilvania) y Laodicea. Esto no aporta mucho a la historia y es poco más que Juan soltando pestes sobre cómo llevan ciertas cosas los encargados de esos sitios: que si se han enriquecido de modo indebido, que si tienes una sinagoga de Satanás, que si fornicaciones a lo tonto, que si le haces demasiado caso a Jezabel. Como es irrelevante nos vamos a saltar el contenido de esas cartas, salvo una perlita que le suelta al gerente de Laodicea:

"3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca."

Por tibio te potaré encima. Menudo genio.

Después de las cartas llega el capítulo 4, que es donde empiezan las revelaciones propiamente dichas.

"4:1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 4:2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 4:3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. 4:4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. 4:5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios."

Empieza el exceso. Tronos de piedras preciosas (la enumeración de materiales molones también es frecuente aquí), ancianos con coronas de oro, truenos, voces, lámparas de fuego y sietes por todas partes. Seguro que esos veinticuatro significan algo, pero no me interesa qué.

Esto es mejor:

"4:6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás."

Cuatro seres vivientes llenos de ojos, delante y detrás. Es curioso lo de los «seres vivientes». En otras versiones de La Biblia he visto que los llaman simplemente «Los Vivientes».

"4:7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. 4:8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir."

Vale, ya vemos por dónde va la cosa; quitando el exceso de alas y de ojos y la matraca obsesiva de no callar ni de día ni de noche los cuatro vivientes son los cuatro Evangelistas:

Y ahora empieza una de las partes más conocidas: los siete sellos.

"5:1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos."

Un libro escrito por dentro y por fuera :-)

"5:2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? 5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. 5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. 5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos."

Nadie puede abrir el libro, ni siquiera mirarlo (entendemos que Juan sí podía al menos mirarlo, cómo iba a saber que estaba allí si no). Pero bueno, el León de la tribu de Judá sí podrá desatar los sellos.

"5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. 5:7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono."

El Cordero inmolado (con siete cuernos y siete ojos) es Jesucristo. El León de Judá del versículo anterior probablemente también.

Después de un poco más de palabrería y peloteo empiezan a abrirse los sellos:

"6:1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 6:2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer."

Aquí está lo que tantas veces has oído: cada uno de los Evangelistas nos presenta a cada uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Sin embargo, lo que te han contado acerca de que son la Guerra, la Peste, el Hambre y la Muerte no es exactamente así; es todo mucho más confuso. Este de arriba, ¿quién es?

"6:3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 6:4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada."

Este era el segundo. La Guerra, casi seguro.

"6:5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6:6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino."

¿Qué?

"6:7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra."

Este está claro: es el único que tiene nombre (y le sigue el Hades en persona, por si nos cabía alguna duda). Le dan potestad sobre la cuarta parte de la tierra para matar a todo el mundo de todas las formas posibles (es la Muerta misma, por qué no).

Esta es la primera referencia a partes fraccionarias que se van echando a perder; es difícil calcular qué queda al final, aunque podría hacerse.

"6:9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 6:10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 6:11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos."

Aquí los muertos vuelven clamando venganza, pero se les dice que esperen, que aún quedan mucho muertos por llegar.

"6:12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento."

Al sol y a la luna les pasan cosas chungas un montón de veces. Las estrellas caen sobre la tierra como higos de una higuera (algunas metáforas son algo flojas). Esto de las estrellas cayendo pasa muchas veces.

"6:14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla;"

Este símil es mejor, aunque solo sea por lo surrealista.

"6:15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 6:16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 6:17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?"

Los reyes, los ricos, los pobres, los jugadores de polo, los blogueros y en definitiva todo hijo de vecino se esconde y se pregunta: «¿Quién podrá sostenerse en pie?» anticipando el título del capítulo 7:

"Los 144,000 sellados"

Quién si no.

Esto también es un poco aburrido; aparecen cuatro ángeles y se dedican a enumerar quién se salva de todo este embrollo. Resumen: los hijos de las tribus de Israel. También hay una «multitud vestida de ropas blancas» que también parece que se pueden salvar porque han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero (?).

Pero aún queda el séptimo sello, que se anticipa con una pausa dramática:

"8:1 Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora."

Media hora después empiezan las explosiones:

"8:2 Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. 8:3 Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 8:4 Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. 8:5 Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierray hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto."

Y muchas trompetas:

"8:6 Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. 8:7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde."

La tercera parte de los árboles y toda la hierba verde, fuera.

"8:8 El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. 8:9 Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida."

La tercera parte del mar a hacer puñetas y la tercera parte de los seres vivientes del mar, también; no sé si se refiere a la tercera parte de los seres que vivían en el tercio que se ha convertido en sangre o si son la tercera parte del mar en su totalidad. Los yates y embarcaciones de recreo de los oligarcas rusos y de los jeques árabes también serán destruidos.

"8:10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. 8:11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas."

Esta es buena. Hay una estrella que no cayó cuando cayeron todas las estrellas en el episodio de los sellos y que cae sobre la tercera parte de los ríos y de las fuentes (supongo que diviéndose hábilmente).

El nombre de la estrella es Ajenjo. El ajenjo es una planta medicinal de sabor amargo que se usa, entre otras cosas, para hacer aperitivos como el vermú y para elaborar absenta porque tiene un principio psicoactivo que se llama tuyona. Pero hay algo más interesante: una de las muchas palabras rusas para denominar al ajenjo es Чернобыль, es decir, Chernóbil. La catástrofe de la central nuclear no fue mucho más grave porque se consiguió evitar a tiempo que el núcleo de corio fundido impregnado de radiación ionizante llegara a los acuíferos y contaminara las fuentes de agua. Si esto no es una profecía, no sé qué lo es.

"8:12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche."

El sol, que ya era negro «como tela de cilicio», la luna, que era del color de la sangre y las estrellas, que habían caído pero están otra vez arriba, quedan heridas en su tercera parte. A partir de ahora no habrá luz en la tercera parte del día. Y tampoco en la tercera parte de la noche :-)

Y sigue otra anticipación un poco torpe desde un punto de vista narrativo:

"8:13 Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!"

Ay, ay, ay. Hace bien en lamentarse, porque atención a lo que viene:

"9:1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. 9:2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 9:3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra."

Estas langostas salidas del infierno tienen el poder de los escorpiones de la tierra, es decir, tienen aguijones venenosos.

"9:4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. 9:5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre."

No os comáis las cosechas como soléis hacer, se les dice; solo estáis aquí para hacer daño a los hombres. Y sigue esta frase que me encanta:

"9:6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos."

Ojo a los bichos:

"9:7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; 9:8 tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; 9:9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 9:10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. 9:11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión."

Lamentablemente lo de los «cinco meses» le quita algo de fuerza.

"9:12 El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto."

:-) Juan de Patmos es un cachondo.

"9:13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, 9:14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. 9:15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. 9:16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número."

Por lo visto, había cuatro ángeles atados junto al río Eufrates esperando la orden de matar a la tercera parte de los hombres y no nos habíamos dado cuenta. Ni de ellos ni de los doscientos millones de jinetes que conforman sus ejércitos. No están contados así, al tuntún; Juan oyó el número.

Pues si las langostas os han parecido terribles al loro con los ejércitos y, en especial, los caballos:

"9:17 Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. 9:18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. 9:19 Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban."

Son caballos con cabezas de león que escupen fuego, humo y azufre y a los que les salen serpientes del culo.

Pero estos horrores no terminan de convencer a los hombres (los que aún no han muerto, se entiende): ellos siguen dale que dale adorando demonios e imágenes que no pueden ver, ni oír, ni andar (a diferencia del resto de las imágenes):

"9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos."

Soy un hechicero ladrón, homicida y fornicador y ni tu ejército de cosas horribles me convencerá de dejar de adorar a mis imágenes de madera, que son de verdad aunque no me vean ni me oigan ni echen a andar.

Y ahora empieza un capítulo llamado «El ángel con el librito».

"10:1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 10:2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 10:4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas."

El ángel del librito le dice a Juan, justo cuando iba a empezar a escribir, que no lo haga. Afortunadamente le desobedece porque si no la historia se acabaría aquí.

Hay truenos y juramentos y cosas confusas hasta que la voz del cielo le dice a Juan que le pida el librito al ángel gigantesco (el que tiene un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra). Este se lo cede para que se lo coma (no me lo invento):

"10:9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 10:10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. 10:11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes."

Toma, cómetelo, dice el ángel, que sabe dulce pero da acidez; Juan se lo come, le sabe rico pero le jode el estómago. No sé muy bien cuál es el propósito de este párrafo. Quizá es para enseñar que los ángeles no mienten o que los libros no se comen aunque tengan buena pinta. El caso es que le mandan a profetizar otra vez.

Luego le encargan otra cosa:

"11:1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 11:2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 11:3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. 11:4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 11:6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 11:7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará."

Le mandan que mida el templo de Dios y el altar y a los que están allí (?), pero que no mida el patio. Luego hay dos testigos que en realidad son dos olivos que escupen fuego si alguien quiere dañarlos. Además, parece que pueden cerrar el cielo para que no llueva, o algo así. Y luego vendrá la bestia y los matará. No sé, no entiendo muy bien de qué está hablando.

"11:8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado."

¿Jesucristo también fue crucificado en Sodoma y en Egipto? Bueno, dice que es en sentido espiritual. Supongo que los cadáveres son los de... ¿los olivos?

"11:9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 11:10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra."

Los olivos son dos profetas.

"11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 11:12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 11:13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo."

Aquí hay cosas que vuelven a romperse. Los hombres caen como chinches.

Al narrador se le ha quedado en el tintero el hilo argumental de medir el templo pero no el patio.

"11:14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto."

Pasó el segundo ay :-). Queda el tercero, la séptima trompeta, que suena ya mismo:

"11:15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. 11:16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, 11:17 diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. 11:18 Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. 11:19 Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo."

Bla, bla, bla. Explosiones, gritos y un tiempo de mierda. Pero atención, que viene una de las mejores partes: la de la Mujer y el Dragón.

"12:1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 12:2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento."

Esta mujer debe ser María, la madre de Cristo. O quizá no, es difícil saberlo, porque todo debe ser simbólico.

"12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 12:4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra."

El dragón tiene siete cabezas y diez cuernos; no sé si quiere decir que tiene diez cuernos en cada cabeza o si es que tiene tres cabezas con dos cuernos y cuatro con solo uno. El caso es que la cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo (¿queda aún alguna ahí?) y las lanza sobre la tierra. Este dragón debe simbolizar a Satanás o a alguno de sus compinches.

"Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. 12:5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 12:6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días."

El dragón se quiere comer al hijo que está a punto de nacer, pero no lo hace; el hijo regirá con vara de hierro a todas las naciones. La mujer huye al desierto, pero Dios tiene allí un escondite con víveres para mil doscientos sesenta días (que son como tres años y medio o así).

"12:7 Después hubo una gran batalla en el cielo: y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 12:8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 12:9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él."

Más peleas y escenas de acción. El dragón es la serpiente antigua y el diablo y Satanás y todas las cosas malas y pierde la batalla. Siguen unos cuantos versículos en plan Bola de Dragón sobre los vencidos o no sé qué gaitas.

El dragón ha caído a la tierra y se decida a perseguir a la mujer, que si os acordáis estaba en el búnker del desierto. Para que huya, a la mujer le salen alas:

"12:13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 12:14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo."

Eso del tiempo y los tiempos y la mitad de un tiempo da la sensación de ser algo que se ha perdido en la traducción.

El dragón escupe agua pero la tierra se la traga, se cabrea y se marcha a hacer la guerra. Pero no lo hará solo porque algo sale del mar para ayudarle:

"13:1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. 13:2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. 13:3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia,"

Tiene también siete cabezas y diez cuernos, así que deben ser familia, o al menos de la misma especie. Eso sí, este tiene sobre sus cabezas un nombre blasfemo. Una de las cabezas está algo jodida pero se le pasa. El personal flipa con la bestia.

"13:4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? 13:5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. 13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. 13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación."

La bestia es lenguaraz y palabrotera.

Algo me mosquea: cuando dice que a la bestia «se le dio boca», «se le dio autoridad» y «se le permitió», ¿quién hace eso? ¿Dios?

El caso es que la bestia junto al dragón hacen cosas malas por todas partes y engañan a todo el mundo para que se pongan una marca en la mano derecha o en la frente sin la cual no pueden comprar ni vender, como una especie de código de barras o QR o algo así:

"13:16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 13:17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre."

Y la siguiente os la veíais venir:

"13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis."

El 666, que es número de hombre.

A continuación vienen un par de capítulos de relleno con mucha cháchara y poca leña. Incluye un par de cosas inquietantes sobre los 144000 de antes, como que «Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes», pero no voy a ahondar en ello. Hay unos ángeles con unas copas de la ira, unas pocas explosiones y gente que muere a paladas pero no es muy interesante.

Y entonces viene mi parte preferida: ¡La de LA GRAN RAMERA DE BABILONIA!

"17:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; 17:2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. 17:3 Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. 17:4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 17:5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA."

Aquí la tenemos: la que ha fornicado con los reyes de la tierra y que ha embriagado a los terrícolas con el vino de su fornicación. Ahí está, vestida de rojo en plan zorrón, con sus collares y sus pendientes de aro y sus piercings en los pezones y con un cáliz lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación (esto último no sé qué es pero me parece un poco guarro). La madam de todas las furcias y los putones verbeneros.

"17:6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. 17:7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. 17:8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida,se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. 17:9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 17:10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. 17:11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. 17:12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. 17:13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. 17:14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. 17:15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. 17:16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; 17:17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 17:18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra."

BUAH. BRUTAL. La súper-ramera ebria de la sangre de los santos. La bestia que era y no es. Las siete cabezas de la bestia son siete montes sobre los que se sienta la mujer y también son siete reyes (es decir, que se sienta en la cara de los siete reyes). La bestia que era y no es también es el octavo de los reyes, pero también es uno de los siete. Las aguas sobre las que la ramera se sienta (¿no eran reyes?) son en realidad pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Los cuernos aborrecerán a la ramera y se la comerán y la quemarán y YO QUÉ SÉ QUÉ MÁS.

"18:1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. 18:2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. 18:3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites."

Esto se resuelve un poco mal y resulta que la gran Babilonia que parecía que iba a ser un personaje acojonante se queda un poco corto. Bueno, se hace habitación de demonios, de espíritus inmundos y de aves aborrecibles, que no está mal. Después vienen párrafos y párrafos sobre fornicación por aquí y por allí, y enumeraciones aburridas de cosas brillantes que los mercaderes echarán de menos.

Luego viene una especie de fiesta bastante confusa:

"19:7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado."

Larga. MUY larga. En resumen: el Cordero (Jesús) se casa. Uno de los invitados (que se llama Fiel y Verdadero) tiene un caballo blanco y tiene una espada que le sale de la boca. Un ángel congrega a las aves que vuelan a que vengan a comerse a todo el mundo:

"19:17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 19:18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes."

La bestia aún anda por aquí, pero ya por poco tiempo:

"19:19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 19:21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos."

Y respecto al dragón también se hace algo:

"20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo."

Eso de encerrarle mil años para luego soltarle «por un poco de tiempo» no lo entiendo muy bien. ¿Por qué soltarle, si ya se sabe qué rollo lleva?

El caso es que

"20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos."

Soltarle para zurrarle la badana inmediatamente después. Suena a otro capítulo de relleno. Esto está empezando a cansar un poco.

Un poco más adelante hay también matarile para la muerte y el Hades:

"20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego."

Al lago de fuego con todos.

El caso es que después de todo este destrozo, claro, ya no queda nada por ningún sitio:

"21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más."

Así que hay que traerse la nueva ciudad desde el cielo. Para seguir con la nomenclatura actual la llamaremos la nueva Jerusalén y será la bomba.

Y lo es:

"21:10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 21:11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. 21:12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 21:13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas."

Vamos, reluciente y con tres puertas a cada lado. Pero espera:

"21:14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. 21:15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. 21:16 La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales."

Atención a las medidas: un tipo de por ahí, que tiene una caña de medir (de oro, para qué menos), dice que la ciudad tiene una planta cuadrada de doce mil estadios y que longitud, altura y anchura son iguales. Lo de los estadios puede despistar; los antiguos no medían las cosas en estadios de fútbol como hacemos ahora sino que un estadio antiguo, según la Wikipedia, son 185,20 metros. Eso quiere decir que la Nueva Jerusalén es un cubo de 2222,4 x 2222,4 x 2222,4 kilómetros de lado. Dado que la estrastofera acaba a los 50 km de altura los que vivan en los pisos de arriba van a pasarlas putas para respirar.

Los muros también son de flipar:

"21:17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre,"

Un codo «de medida de hombre» es lo que parece, es decir, lo que mide desde el codo hasta la punta de los dedos. Así que los muros son de 70 metros, no sé si de altura o de espesor.

Luego se pierde en descripciones Tolkianamente aburridas sobre lo muy lujosos que son los cimientos y las columnas y las cosas de allí. También hay un río donde está el árbol de la vida que da doce frutos como si eso nos fuera a sorprender a estas alturas.

Y así acaba esta locura, no sin antes soltar esto:

"22:18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 22:19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro."

Supongo que eso va por mí.

Un personaje llamado Ambrose Bierce

Hay un tipo peculiar llamado Ambrose Bierce (el anterior no es un enlace a su blog personal, sino a un sitio web que recopila sus trabajos). A no ser que seas aficionado a la literatura estadounidense de la segunda mitad del XIX, quizá solo lo conozcas por referencias de otros autores o por una de sus obras más emblemáticas, el Diccionario del Diablo, un auténtico derroche de sarcasmo y mala hostia.

Si te gustan las historias macabras y de terror, muchos de los patrones han sido inventados por él. El final inesperado, que en estos días parece imprescindible en el género, fue cosa suya; el recurso «¡Hostias, estaba muerto desde el principio de la historia!» también se le ocurrió a él primero. Y escribió piezas surrealistas de horror cósmico que fueron el abono para lo que luego elaboraron Lovecraft y sus compinches: sitios y personajes chungos como Carcosa, Hastur, Hali... salieron de su coco primero.

Pero no voy a hablar aquí de sus logros literarios, sino de puro cotilleo.


Me llamo Ambrose Bierce, escribo de puta madre y soy mucho más guapo que tú.

Ambrose Bierce nació en los Estados Unidos en 1842. Vivió en una cabaña en medio del campo con sus padres y trece hermanos: Abigail, Amelia, Ann, Addison, Aurelius, Augustus, Almeda, Andrew, Albert, Ambrose, Arthur, Adelia, and Aurelia (el que llevaba lo de los nombres por allí debía tener algún transtorno obsesivo-compulsivo).

Se hizo adulto en plena Guerra de Secesión Americana y se alistó por el bando unionista. Se pasó casi media vida dando tiros y viendo heridas y horrores y eso se nota en las historias que cuenta.

Ya licenciado del ejército encontró curro de periodista y se hizo algo conocido por sus columnas mordaces y cargadas de retranca. Sus mejores momentos ocurrieron bajo las órdenes de un tal William Randolph Hearst en su periódico The San Francisco Examiner. Durante aquellos días se había descubierto un escándalo de corrupción: Las compañías ferroviarias Union Pacific y Southern Pacific, deudoras de un préstamo astronómico de 130 millones de dólares de entonces al estado, untaron a un mequetrefe del congreso para aprobar la condonación de esa deuda. Hearst encargó a Bierce dar el latazo con este tema, cosa que él hizo de forma magistral con sus habilidades especiales de mosca cojonera. Tanto cabreó al presidente de las ferroviarias que este, en mitad de las escaleras del Capitolio, estalló y le preguntó a voces cuál era su precio. Bierce le soltó:

"My price is one hundred thirty million dollars. If, when you are ready to pay, I happen to be out of town, you may hand it over to my friend, the Treasurer of the United States"

que es algo así como

"Mi precio son ciento treinta millones de dólares. Cuando estés listo para pagar, si resulta que no estoy en la ciudad, se lo puedes dejar a mi amigo, el Tesorero (Ministro de Hacienda) de los Estados Unidos"

En otros casos estuvo involucrado en polémicas misteriosas. En 1900 mataron a un gobernador de Kentucky llamado William Goebel; fue una muerte turbia sobre la que Bierce escribió un poema que contenía esta estrofa:

 The bullet that pierced Goebel's breast
 Can not be found in all the West;
 Good reason, it is speeding here
 To stretch McKinley on his bier.

En ella sospecha sobre los orígenes y causas de ese asesinato y dice que la bala que perforó el pecho de Goebel vuela hacia el féretro de McKinley; un año después, en 1901, alguien mató al presidente William McKinley de un disparo. Bierce fue acusado de incitación al crimen e incluso de estar involucrado en ello; nadie pudo probar nada.

Su mente ágil detectaba a los aduladores y no tenía piedad: el crítico William Dean Howells dijo que «El señor Bierce está entre nuestros tres mejores escritores». Bierce, cuando escuchó esto, añadió: «Estoy seguro de que el señor Howells es los otros dos».

El apoteosis del personaje Ambrose Bierce ocurrió cuando tenía 71 años. En lugar de sentarse a ver avanzar las obras del barrio o a hablar de los perdidos valores de las nuevas generaciones, él cruzó la frontera de México hasta Ciudad Juárez para unirse al ejército de Pancho Villa. Todo esto es un misterio; no se sabe qué buscaba allí ni cuáles eran sus intenciones. Y eso fue todo. Desapareció y no se supo más de él.

Siendo como era, ha sido personaje de un montón de obras literarias. Hay una especialmente famosa llamada Gringo Viejo, que es un decepcionante libro de Carlos Fuentes del que también hay película, igualmente decepcionante pese a que Bierce está representado por Gregory Peck. También aparece en otras obras de Ray Bradbury, Robert Heinlein y hasta en Abierto hasta el amanecer 3: La hija del verdugo.

Afortunadamente, su obra literaria es suficientemente antigua como para haber precedido al sabotaje de las leyes de propiedad intelectual perpetrado por el mundo Disney y otras sabandijas, así que todos sus relatos son dominio público. Si puedes, léelo en inglés; su vocabulario y gramática es simple y se entiende muy bien.

Cosas que hay que leer de Ambrose Bierce:

Estos fueron los hechos comunicados al medium Bayrolles.

No tengáis vuestras cosas en La Nube, versión abril 2019

Otro ejemplo más: Microsoft se baja del negocio de la venta de libros porque de repente ya no le gusta o no le resulta rentable o lo que sea. Consecuencia: cierra el chiringuito y todo el que haya comprado sus libros en Microsoft Store se queda sin ellos (porque, en realidad, nunca los ha tenido, solo era un espejismo en forma de permiso cutre). Eso sí, te devuelven el dinero de lo que hayas comprado; porque eso es lo que tú eres para ellos, saldo en una cuenta.

Aunque Microsoft es especialmente nefasto (en esto y en muchas otras cosas), todos son iguales. No tengáis vuestras cosas en La Nube. Cualquier día se le tuerce un huevo al CEO de turno y te quedas sin nada. Y, como siempre digo, mucho menos vuestras propias creaciones.

Chicas tristes en los bares

Aunque lo parezca, no voy a contar otra historia de mi juventud borrachuza y golfante; no, hoy toca hablar de pintura.

Cuando el corazón y la cabeza están rotas, no queda otro recurso que sentarse en un bar y rumiar tu tristeza. Y aunque creas que estás sola, no siempre es así; a veces hay un pintor que te está mirando y plasma ese momento lamentable para que nadie lo olvide. Eso hizo Edgar Degas con esta chica:


Si este no es un mal momento para un retrato, no sé cuál será.

Esta cosa tan deprimente se llama El ajenjo o, más apropiadamente, Los bebedores de absenta. La cara de ella lo dice todo: «todavía siento algo, así que me tomaré otra copa». El pájaro que está sentado a su lado no tiene mejor aspecto. El cuadro es tan bueno que hace que en tus entrañas surja la sensación de haber estado ahí y haberlo presenciado, e incluso de haber llevado ese sombrero ridículo y esa especie de vestido de cuello alto que te pica en la barba. Quienes niegan la evidencia llaman a este cuadro Dans un Café. Yo también tomaré otra copa.

Édouard Manet cazó a esta pobre en otro momento:


¿Si salto desde el Pont Neuf al río, sentiré algo?

El cuadro se llama Ciruela en Brandy porque parece que eso es lo que tiene en la copa. Por alguna razón aún no la ha tocado, pero observando su expresión ya se ha bebido alguna que otra cosa, si mi experiencia en bares sirve de algo. Ni siquiera ha encendido el cigarrillo, quizá porque es tan desgraciada que ha echado a perder su última cerilla y pedirle fuego al soplagaitas de la mesa de al lado desencadenaría acontecimientos mucho más lúgubres. En su cara se nota que ha tenido momentos mejores pero que, unas cuantas copas más adelante, sin duda llegará lo mejor. En la Wikipedia dicen que es una prostituta. Yo qué sé, a mí no me lo parece. Quizá está intentando recordar si ha aparcado en un prohibido.

Pero el maestro en pintar a gente triste castigándose el hígado en los bares es Edward Hopper. Es una noche jodida la de esta chica:


Este carajillo tiene muy poca chispa.

Es cierto que todo lo que pinta Hopper es glamuroso, o quizá es la moda de los años veinte estadounidenses, mucho menos andrajosa que esa especie de estercolero que parecía la Francia de la bohemia. Lo cierto es que la chica aún no parece borracha pero triste, ay, está muy triste. A saber qué pasa por su cabeza. Igual había perdido todo en la bolsa o se estaba dando cuenta de que un tipo que se llamará Paul Auster escribirá novelas aburridísimas sobre esa misma mesa.

Pero volvamos a Francia, a una pintura de Van Gogh que OH DIOS MÍO QUÉ ES ESTO:


Estoy hecha de la misma materia que tus pesadillas.

Ya sabemos que Van Gogh estaba jodidillo de la cabeza. Lo que no sabemos es si la deformidad de la chica de la imagen era real, un figmento de la sifilítica imaginación del pintor o simplemente la consecuencia de estar borracho como una cuba. Hay una suculenta jarra de cerveza sobre la mesa para aquellos valientes que se atrevan a acercarse. El cuadro se llama Agostina Segatori sentada en el café de la Pandereta y por lo visto ella era la dueña del local. Lo que sabemos seguro es que estaba triste. O furiosa. O alguna otra sensación desagradable motivada por ese pelo imposible y esa cara tan pre-cubista. Si te sientas junto a ella quizá no te arranque las entrañas.

Y como cinco chicas tristes al borde de la cogorza ya son muchas chicas, os voy a presentar a la última:


Estoy haciendo como que no conozco al artista.

La ha pintado mi amigo Fernando Cámara, que además de todas las cosas que hace también pinta. El cuadro se llama El silencio de Ingrid por no sé qué referencia a Ingrid Thulin e Ingmar Bergman o no sé qué chorradas. Qué sabrá él. Lo cierto es que es una chica triste que bebe alcoholazo en tazas de café para disimular y, como se aprecia claramente, se arrepiente, se arrepiente mucho, de eso, y de tantas otras cosas que ha dicho y ha hecho, y de otras muchas que no hizo o que debió haber dicho y no dijo.

Pelis y series vistas en 2019 (4)

Carretera perdida (Lost Highway)
No caeré en la trampa de intentar contar de qué trata una película de David Lynch. Esta la he visto decenas de veces y siempre le saco algo. No es de las mejores, pero sale Patricia Arquette y un Mercedes-Benz de 1500 CV de los años 80 («Ahora es cuando la grandiosidad mecánica, 1500 caballos, se nota»). La música, a diferencia de lo habitual en Lynch, no es un refrito de deliciosas antiguallas cincuenteras sino que se arrima a lo industrial con cosas de Trent Reznor, Rammstein, Smashing Pumpkins y David Bowie. Incluso sale Marilyn Manson en un video porno in-universe. Tras intentarlo en Blue Velvet y fallar, aquí consiguió que apareciera la canción a la sirena.
Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups)
Es una de mis películas preferidas. Si me preguntas qué le encuentro, no sé decirlo. Hay una levedad, una tristeza, una sordidez sin exageraciones. Quizá es el pobre Antoine Doinel metido en esa jaula tan triste y tan minúscula en la comisaría, o cómo llora cuando se lo llevan en el coche celular. O esa rebeldía tan estúpida como ingenua, que les obliga a él y a su amigo del alma René a robar algo tan absurdo como una máquina de escribir para luego tener que devolverla por no saber qué hacer con ella. Y esa búsqueda del mar. No soy el único que le ve algo a esta historia sin antagonistas ni trama; preguntad, por ejemplo, a Luis Eduardo Aute, porque él la recuerda bien.
After Life
Ricky Gervais es un tío que ha perdido a su mujer y dice que está deprimido; eso sirve de excusa para ser un borde y soltarle largas peroratas a todo el mundo y para demostrar que los guionistas no tienen ni puta idea de cómo funciona el dolor de la pérdida ni la depresión. Está lleno de chistes gastados y rancios vistos mil veces, como los vídeos en los que su mujer le recuerda desde el más allá que tiene que dar de comer a la perra y sacar la basura porque es un completo inútil que no sabe hacer nada (no sé, quizá sea verdad en los tíos británicos y eso les hace gracia), un psiquiatra o psicólogo gilipollas integral que está twitteando en medio de las sesiones, una compañera que debe ser retrasada que le pregunta por cosas religiosas una y otra vez y que el Ricky aprovecha para soltarle charlas llenas de suficiencia y humillarla una y otra vez, una amistad repentina e inverosímil con yonkis y putas con corazón de oro... En fin. Quizá lo más delirante es dónde trabaja: un diario de pueblo que se distribuye gratis y que da curro a seis o siete personas que no hacen nada pero que les permite tener una casa a cada uno (no sé, quizá eso existe de verdad y explica por qué la economía británica está a punto de colapsarse o lo del Brexit o YO QUÉ SÉ). Ya había decidido que ese era el último capítulo que veía cuando de repente el Ricky se vuelve comprensivo y se reconcilia con todo el mundo mientras varios personajes le dicen varias veces que es una buena persona y que les hace reír, dos cosas que no se han visto en la pantalla ni una sola vez. La serie acaba así. Y pensar que aún me quedan capítulos de Bojack Horseman por ver mientras estoy perdiendo el tiempo con esta mierda.
Ash vs Evil Dead
30 años después de los horrores de Posesión infernal, Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, Ash (Bruce Campbell) sigue siendo un capullo y, en una noche de colocón, le lee a un ligue un pasaje del Necronomicon Ex Mortes (que, por alguna razón, aún guarda). Por supuesto, se vuelve a abrir un portal por donde entra el mal, los poseídos, etc. La serie es tan gore, tan tonta y tan divertida como las películas originales (de momento solo he visto la primera temporada). Bruce Campbell sigue partiendo la pana y Lucy Lawless también.
300 y 300 el origen de un imperio
Como quería ver la segunda volví a ver la primera para refrescar la memoria. Como todo el mundo sabe, 300 es casi un viñeta-por-fotograma del cómic de Frank Miller, y eso es tan bueno como malo según lo mires. La segunda es parecida y por lo visto también está inspirada en un cómic, que yo ni siquiera había oído nombrar. Esta segunda parte, que es precuela, cuela y postcuela, no aporta mucho más, es menos estilizada que la primera y bastante menos pretenciosa. Dado que todo es muy de tebeo se podía pensar que no hay ni un gramo de rigor, pero no: la protagonista femenina protagonizada por Eva Green, Artemisia, que parece un personaje de empoderamiento femenino metido con calzador, existió de verdad; aunque no fue una niña perdida, sí era la reina de Halicarnaso, sí luchó a favor de Persia contra el resto de las ciudad-estado griegas y sí era una gran estratega naval que el mismísimo Jerjes admiraba y tenía en cuenta. Se estuvo partiendo los morros en persona con sus 5 barcos en las batallas de Artemisio y Salamina y los griegos se cagaban en las sandalias con solo saber que andaba por allí.
La librería
Una película llena de británicos que trata sobre lo rastreros que son los británicos, que es algo que nunca está de más recordar. Una viuda decidida se empeña en montar una librería en un pueblecito de mierda en el que nadie lee y tropieza con todos los caciques y vagos locales que le hacen la vida imposible. Tiene unas cuantas cosas rematadamente absurdas, como hacer un pedido de 250 ejemplares de Lolita para venderlo en su tienda (aquí en España, y ya en el siglo XXI, es imposible vender 250 ejemplares de nada en un sitio que no sea la capital de un autor que no sea Pérez-Reverte, pregunta si no a un librero). Los actores son todos británicos y hacen muy bien su trabajo de comportarse como británicos. El foreshadowing de la estufa de parafina es demasiado evidente. Está dirigida con competencia por Isabel Coixet, que no es británica.
Love Death and Robots
Es una antología de cortos de animación que descubrí por casualidad en Netflix y que supuestamente trata de tres de las cosas que más nos gustan en el mundo. Visualmente están todos muy bien, algunos incluso impresionantes. Narrativamente, bastante menos; los guiones son pueriles y los diálogos muchas veces sonrojantes. En mi opinión, el valle inquietante sigue siendo un problema en cuanto aparece una cara humana y me corta todo el rollo. La verdad es que apenas recuerdo nada de ninguna de las historias.

Los muchos nombres de Georgia

No me refiero a esa Georgia que estaba en la mente de Hoagy Carmichael y Stuart Gorrell cuando compusieron la canción que dio a conocer Ray Charles; una Georgia que, al contrario de lo que muchos creen, no es el estado norteamericano de Georgia, por mucho que este la haya tomado como himno. Esa Georgia, la Georgia en mi mente, era la hermana de Hoagy.

Yo hablo hoy de un país remoto, encajado en el hueco de tierra entre el Mar Negro y el Mar Caspio y al que probablemente yo no viaje nunca. Por aquí lo llamamos Georgia; ha tenido y tiene muchos otros nombres.

La tradición cristiana dice de forma prosaica y aburrida que el nombre viene de lo muy querido que era San Jorge entre los ciudadanos de la zona. Ahora ya nadie cree eso; los Persas antiguos llamaban a aquellas gentes gurğān, que proviene de la raíz gurğ y que significa lobo. De hecho, toda la zona alrededor del Caspio era conocida como Gorgan (tierra de lobos) y se muestra en el mapa de Fra Mauro, elaborado en Venecia y referencia cartográfica de las tierras de Oriente durante siglos, como Gorgania.

La Grecia antigua tenía dos nombres para esa tierra: a la occidental la llamaban Cólquide y a la oriental, para hacerlo todo más confuso, Iberia, que nada tiene ver con la península ibérica ni con los iberos ni, por supuesto, con esa otra Iberia ni con la suite de Albéniz. También era Iberia un enorme trozo administrativo del Imperio Bizantino que incluía estas tierras de lobos.

Los griegos también llamaban a la zona Hircania o Hyrcania (Ὑρκανία), esta vez tomando el nombre de un documento de tiempos de Darío I el Grande llamado la Inscripción de Behistún. En ese documento se la llama Verkâna, una palabra que contiene la raíz muy antigua Verkā, relacionada con el avéstico vəhrkō, el guilakí Verk o el sánscrito Vŗka (वृक). Todas ellas significan lobo.

El nombre de Georgia en el idioma local se latiniza como Sakartvelo, que significa, literalmente, «tierra de Kartvelianos». Kartli es el nombre de la zona central de Georgia y coincide, más o menos, con la Iberia que he mencionado más arriba. Aunque es decepcionante, el nombre no tiene nada que ver con los lobos, sino con un tipo llamado Kartlos.

Por si todo esto fuera poco, el idioma georgiano tiene un alfabeto propio, hermoso y diferente a todo. Georgia, en georgiano, se escribe საქართველო y ellos son los ქართველები. La capital, Tiflis o Tblisi, se escribe თბილისი. El poema épico local, llamado El caballero de la piel de tigre, es el ვეფხისტყაოსანი. El vepkhi del título es ahora literalmente la palabra para tigre, pero antes se usaba para describir algo menos concreto, siempre algún tipo de bestia feroz, por qué no un lobo.

El lobo ha dejado su nombre en esta tierra montañosa y de bosques oscuros. Sus vástagos son temidos, porque ella es madre de monstruos.

Song to the Siren

Alrededor de 1986, David Lynch estaba enamorado de muchas cosas, entre ellas de una canción.

Su película Blue Velvet podía haber sido muy diferente. Por ejemplo, Lynch había pensado desde el principio en Michael Ironside para hacer de Frank Booth; sin menospreciar el trabajo psicópata de Dennis Hopper, la película bien podría haber sido otra. También si se hubiera seleccionado a Molly Ringwald para hacer de Sandy y eso sí me cuesta imaginarlo.

Tim Buckley compuso Song to the Siren en 1969 o 1970. Es un tema folk melancólico con una letra un tanto extraña que suena así y, bueno, está bien, pero no mucho más. No fue hasta 1983 en que This Mortal Coil retomó la idea y la hizo suya. This Mortal Coil no era realmente un grupo, sino un revoltijo formado por lo mejorcito que tenía entonces la discográfica británica 4AD, es decir, gente como Colourbox, Dead Can Dance, Howard Devoto y Cocteau Twins. Dos integrantes de este último grupo, Robin Guthrie y Liz Fraser, retomaron el tema de Tim Buckley, lo convirtieron en una especie de tema ambiental y algo hipnótico y lo hicieron famoso. Lo has oído mil veces:

De esta maravilla estábamos enamorados David Lynch y yo. David la quería para su película, en concreto para la escena de amor entre Jeoffrey Beaumont y Sandy; pero el mundo de las cesiones de derechos en un laberinto infernal donde las cosas no se solucionan ni siquiera lanzándoles grandes cantidades de pasta, que él, por otra parte, tampoco tenía. Pero tenía otra cosa: un genio llamado Angelo Badalamenti al que se le pueden pedir deseos. David fue y le dijo, mira, tío, tengo esta canción que no me saco de la cabeza y que quiero poner como sea, pero, tú, es imposible; escúchala y hazme algo en la misma línea.

Si le dices eso a cualquier músico mediocre puede volver semanas después con una mierda hecha cambiado de orden los acordes; sin embargo, si se lo dices a un genio, vuelve unos días después con esta maravilla:

Se quedó con el tono algo litúrgico y la atmósfera sensual y a la vez surrealista y creó algo completamente diferente. Tampoco lo hizo solo: le acompañó en aquello otra gran creadora, Julee Cruise, con una voz prodigiosa y un estilo peculiar, parecido al de Fraser pero solo en lo superficial.

Y así David Lynch sustituyó algo genial por algo genial. No cejó en su empeño, por otra parte; unos años después consiguió meterla en Carretera perdida, supongo que por sus cojones, aunque ya no era lo mismo ni tiene el mismo efecto.

Del tema Song of the Siren han hecho versión propia decenas de artistas, entre ellos Sinead O'Connor, Brian Ferry, Robert Plant, los Chemical Brothers, Sally Oldfield y hasta George Michael (no es cachondeo). Pero entre todas ellas hay una con un valor especial a la que vuelve la guitarra de Robin Guthrie y en la que canta un autor injustamente infravalorado, Brendan Perry, voz masculina de Dead Can Dance, que convierte en oro todo lo que toca y que también fue integrante junto a Guthrie de los This Mortal Coil. Esta es su versión:

Y así penan quienes oyen cantar a las sirenas, o aún peor, quienes renuncian a escucharlas. Franz Kafka nos lo contó así:

"[...] Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

"En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

"Ulises (por expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

"Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises."

Al relato lo llamó El silencio de las sirenas.

Pelis y series vistas en 2019 (3)

Justo lo que pone en la lata.

Inherent Vice
Un coñazo pretencioso ambientado en los 70, protagonizado por un detective porrero buscando a una chica entre hippies, drogas y polis duros. La ambientación está bien y la plantilla de actores también, pero no hay nada dentro. Está basada en un libro de Thomas Pynchon y quizá ese es el problema.
Casi famosos
Otra historia ambientada en los 70, esta vez en el mundo de los grupos de rock y entrando en detalle en el fenómeno groupie. La película está bien, pero me parece demasiado descafeniada (el rollo que rodea a estas fans extremas tiene que ser mucho más sórdido) y además que un chaval de 15 años desconocido se convierta de la noche a la mañana en periodista de la revista Rolling Stone es simplemente estúpido.
Mad Max III (más allá de la cúpula del trueno)
Esta la recordaba bastante floja y, tú, lo es mucho más. Nada parece hecho en serio; los enemigos, que eran peligrosísimos en las pelis anteriores (y en la posterior), aquí son ridículos y todo parece una parodia. La parte final, que replica la persecución del camión de Mad Max II, es lo mismo pero sobre raíles y sin garra, y todo es tan tonto que el malo les persigue en una dresina. La música tiene demasiado saxo. Aunque ahora que lo analizo un poco quizá es una parodia intencionada.
Sin City (A Dame To Kill For)
Inexplicablemente, no sabía que esta película existía hasta hace unos días. Siempre me gustaron los cómics excesivos de Frank Miller y la primera Sin City es muy fiel a ellos, así que esta peli la tenía que ver. Es exactamente lo que te esperas. Además sale Eva Green y Josh Brolin se confirma como la mandíbula de América.
Giro al infierno (U Turn)
Sean Penn estrella su mala jeta en un pueblo de mierda del oeste americano al rompérsele su Ford Mustang de mediados de 1964. Allí todo el mundo es un hijo de la gran puta: el mecánico, un tío que parece medio retrasado, le putea con la reparación del coche; Jenny Farlopa, un bombonazo que es medio india, intenta mangonearle; Nick Nolte, su marido, es un viejo cabrón que está medio chiflado y que tiene un montón de dinero que todo el mundo codicia; el sheriff, un tío que parece majo, también tiene sus propios planes. También salen Joaquín Phoenix y Claire Danes como un par de tarados jóvenes que le complican la vida al protagonista. Sean Penn le debe un montón de pasta a un mafioso y, como aparte de un desalmado también es un pringao, pierde todo lo que tiene en un atraco absurdo. Está bien. Es probable que ya la hubiera visto. El director no es Tarantino sino Oliver Stone. Pese a eso, la película no parece tener ningún mensaje político ni descubrir ninguna conspiración, o eso creo.
Misery
Hay dos enfermeras cañeras; una es Ratched, y la otra es Wilkes. La que nos putea aquí es la segunda. La película está basada en una de las grandes novelas de Stephen King y sigue casi paso a paso lo que él cuenta. Visualmente es un poco un telefilme y James Caan no aporta mucho, pero Cathy Bates es lo más grande. Ya sabéis de qué trata: un escritor, famoso por escribir noveluchas que le encantan a todo el mundo, tiene la puta mala suerte de estrellarse con su Ford Mustang y ser rescatado por su fan número 1, que además es una jodida psicópata y que se tomará regulín el que su personaje preferido muera en el último libro, que (precisamente) acaba de publicarse. Luego viene lo del madero, los tobillos, el mazo, etc. Si alguna vez he de ser torturado cruelmente por mi fan número 1, por favor, que sea Cathy Bates.


El proceso creativo.

Pelis y series vistas en 2019 (2)

Justo lo que pone en la lata.

The Dark
Una chifladura. Un asesino en serie se tropieza con una asesina en serie. Las víctimas, pese a estar horriblemente torturadas, no tienen tampoco demasiado problema en matar. No está mal. Pese a haber desaparecido unos años atrás, la chica tiene unas heridas demasiado frescas y horribles para no haber muerto entonces desangrada o de una septicemia. El final es desconcertante, pero no he pensado mucho en ello.
Polar
Inspirado por un cómic, y se nota. Todo es excesivo y colorista hasta el ridículo, pero bueno, así es el espectáculo. Mads Mikkelsen está cañón. Para pasar el rato si no le das demasiadas vueltas.
IO
Una especie de catástrofe ecológica indefinida ha hecho que la humanidad se exilie en masa a una colonia orbital en Io, el satélite de Júpiter (¿Por qué ahí? ¿Qué necesidad hay de alejarse de una fuente de energía como la del Sol?). Una chica investiga algo difuso relacionado con esa supuesta atmósfera irrespirable (que, por alguna razón, sí es respirable unos kilómetros más arriba en un monte). Luego la humanidad decide irse a Próxima Centauri, que por lo visto tiene un planeta «terraformable». Nada tiene sentido en esta tontería de historia. Además, es aburrida como ver secar pintura. Por alguna razón, en un mundo de viajes interplanetarios, la protagonista usa pantallas con fondo negro y letras verdes y guarda la información en casetes.
I Kill Giants
Yo pensé que sería una fantasía chorra llena de monstruos y resulta que trata de una chiquilla que tiene jodida la cabeza. Es un poco obvia en muchas cosas pero me resultó tierna y bien llevada. Sin alharacas, pero una sorpresa.
Life
Una sonda de Marte vuelve con unas muestras que son recogidas y analizadas en la Estación Espacial Internacional. Como era de esperar, las muestras incluyen un organismo resistente y agresivo y los personajes se comportan como si no hubieran visto Alien. Pese a haber visto esto mil veces, no está mal porque está bien narrada y las situaciones inquietantes están bien hechas.
TAU
Elon Musk tiene que entregar un proyecto de inteligencia artificial en unos plazos imposibles. El prototipo es una especie de HAL9000 un poco flojo y necesita para completarse, como era de esperar, hacer experimentos con seres humanos a base de implantarles cosas electrónicas en la nuca y putearles. Elon Musk será muy listo pero un poco torpe juzgando a la gente y secuestra a la Action Girl más dura y luchadora de esa cloaca futurista en la que transcurre la peli, con lo que llegar a tiempo a la entrega se le hace bastante cuesta arriba. Hacia el final ella hace eso que todos hemos pensado que haríamos para saltarnos una cerradura biométrica. Todo lo que pasa ya lo has visto, pero aunque hay unas cuantas tonterías, no insulta demasiado a la inteligencia y se pasa el rato.
Tránsito (Stay)
Una memez con psiquiatras, tipos que se quieren suicidar y una realidad que se va trastocando porque nada es lo que parece, es decir, una Escalera de Jacob pero llena de cabos sueltos e inconsistencias. Como toda película de los 2000 incluye un mini-clip innecesario del Angel de Massive Attack. Ni siquiera Naomi Watts la salva.
John Wick (1 y 2)
Keanu Reeves es un jubilado triste que ha perdido a su mujer y que solo halla consuelo en su Ford Mustang del 69 y en su perrillo. Pero el hijo caprichoso de un mafioso ruso le roba el coche y mata al perrillo. Keanu Reeves antes de la jubilación era el asesino más letal y despiadado del universo y por tanto su venganza es terrible y dura toda la peli. Además de tiros, hostias y pepinazos bien coreografiados hay un par de ideas curiosas como esa cadena de hoteles para hampones donde está prohibido matarse y que entre el lumpen se hagan los pagos en monedas de oro. La segunda peli es más de lo mismo y destrozan el Mustang (aunque, según John Leguizamo, tiene arreglo). Van a estrenar la tercera y, tal como quedó la cosa, todos los delincuentes de la galaxia van a ir a por él.
Hemlock Grove
Es un sitio remoto de Pensilvania donde todo es muy raro. Los ricos del pueblo son: Famke Jannsen, la viuda consorte, que es una tía súper-tóxica que podría ser una abominación; Pennywise, su hijo, que está en el instituto, es un pervertido de la hostia y tiene un Jaguar XK 150 Descapotable de 1957 con ruedas de radios y todo; la hija y hermana de estos dos, una gigantona que no habla, que tiene siempre las manos vendadas y que se tapa un ojo con el pelo porque lo tiene amorfo y enorme como el del Vengador Tóxico; y el cuñado, que siempre está de mala hostia pese a que se lo monta con Famke Jannsen (o quizá debido a) y que es probablemente el padre real de la monstrua. También hay un chaval que todo el mundo piensa que es un hombre lobo, un rascacielos gigantesco en medio de la nada y un policía que salía en Galáctica y que no se pispa de ná. Todo es jodidamente enfermizo y chungo porque Eli Roth está detrás de la dirección y la producción. Llevo pocos episodios pero de momento me gusta, aunque tiene la pinta de ser como Perdidos, que van a empezar a encadenar misterios y chifladuras sin intención de resolver nada.
Nineteen Eighty-Four
Sí, 1984, la película de 1984 sobre el libro 1984. La veo más o menos una vez cada década y envejece bien: la sordidez, la miseria, la destrucción de la mente del individuo por el colectivo como una bota aplastando la cara de un hombre; todo es enormemente fiel al libro, con los pequeños cambios estéticos y estructurales necesarios para que la historia se pueda narrar en cine. Solo la estética púbica de Julia delata que la peli está filmada en otra época. Oceanía está en guerra con Estasia. Oceanía siempre ha estado en guerra con Estasia.
La ley de la calle (Rumble Fish)
Otra revisita a una de mis pelis de la adolescencia. El chico de la moto es el rey, pero ha desaparecido por un tiempo. Todo el mundo le admira y le respeta, en especial Rusty James, su hermano pequeño, que echa de menos un mundo de bandas callejeras y de darse de hostias en los callejones que en realidad no ha vivido y que no significa nada. El chico de la moto vuelve, más perdido que nunca. Dennis Hopper está borracho. En su momento esta historia me gustó mucho pero ahora se ha quedado algo simple y vacía. La fotografía en blanco y negro es fascinante y Mickey Rourke, Matt Dillon y Diane Lane no puede ser más bellos. Yo tampoco percibo bien los colores.

Opportunity

Marte, el único planeta conocido habitado exclusivamente por robots, es un sitio de mierda con montañas gigantes y tormentas de arena que duran meses. Después de medio año de infructuosos intentos de comunicación, sus creadores han dado por muerto a Opportunity, el marciano de adopción más longevo de la historia. Fue para estar 3 meses y aguantó 14 años. Es un hijoputa muy duro y ha pasado por montones de cosas: pese a todo, sepultado por vete tú a saber cuánta arena, seguro que sigue ahí, esperando pacientemente a que el viento despeje sus células fotovoltaicas para volver a recorrer las polvorientas dunas.


¿Qué pasa, cabrones?

Enfermos y luchadores

Por favor, abandonad la analogía absurda de la enfermedad como algo contra lo que se lucha. Los enfermos, en especial si se trata de cáncer o de trastornos mentales, no estamos en un enfrentamiento cara a cara. No hay un enemigo al que combatir ni al que hacer frente. No hay tácticas a seguir, no hay estrategias, no hay tropas hostiles con posibles puntos débiles. Si hay que usar metáforas bélicas nos parecemos más a una desarmada población civil sufriendo un bombardeo. Solo que sin avisos, sin sirenas, sin refugios antiaéreos. Caen los proyectiles y no los ves ni los oyes, solo sientes las laceraciones y las heridas que no cierran. Y cuando oyes a alguien que no entiende nada decir que el optimismo cura, sientes el impulso de responder, pero sabes que te enfangarías en una discusión estúpida y simulas una sonrisa mientras te imaginas al mutilado esperando a que su brazo vuelva a salir a base de ser positivo y tener fe.

Basta ya. No estamos luchando. Estamos siendo fusilados, atados de pies y manos, sordos y ciegos. Solo nos queda esperar a que cese el fuego o a que todo acabe de una vez.

Pelis y series vistas en 2019

Justo lo que pone en la lata.

Un lugar tranquilo (A Quiet Place)
Un tostón sobre una amenaza que ha asolado la tierra en forma de algo que solo mata cuando te escucha. Son bichos tremendamente eficientes (lo oyen todo; hasta los pasos de un grupo de mapaches) y salen de la nada en cuestión de segundos. El protagonista probablemente no ronca porque habría muerto tras los títulos. Aburrida. ¿Por qué, tratando de lo que trata, en España tradujeron «quiet» por «tranquilo»?
Bojack Horseman
Muy divertida, estoy enganchado (a principios de febrero aún voy por la segunda temporada). Es una historia sobre la depresión y la falta de motivación intercalada con chistes de animales pero contada sin dramas y sin demasiado existencialismo. Me siento tan identificado con Bojack como con Hank Moody, el protagonista de «Californication», y eso que yo no he tenido éxito en absoluto. Recomendable si conoces el mundo del cine, la depresión y los animales.
The Good Place
Está muy bien. El argumento es delirante; habla de una especie de paraíso con una protagonista que no debería estar ahí y un «director» bastante moña interpretado por Ted Danson que ha mejorado una barbaridad desde que eran joven. De momento voy por la segunda temporada y cuando empieza a repetirse da giros interesantes.
La gran belleza (La grande bellezza)
Tengo una relación amor/odio con esta película, que he visto como cuatro veces. Visualmente es asombrosa. El protagonista es otro Hank Moody o Bojack Horseman que tuvo éxito en la juventud y ahora está totalmente pasado de rosca. Sin embargo, el personaje no avanza de forma satisfactoria y se limita a ir de fiesta en fiesta. Se cachondea bastante del mundo artístico y de las performances de arte contemporáneo y eso se agradece. El actor es lo mejor. Sale Fanny Ardant unos segundos y Roma sigue siendo muy bonita.
Miedo y asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas)
La he visto decenas de veces; el delirante libro de Hunter S. Thompson hecho delirante película por Terry Gilliam (quién si no). Lo peor, como en todas sus pelis, es Johnny Depp, pero Benicio del Toro como Gonzo está muy logrado. Lo rompen todo, hasta un Cadillac maravilloso, y se lo meten todo, hasta no sé qué glándula humana que les pone como motos. Si te gusta el mundo de las drogas, de la falta de horizontes y de las idas de olla es tu libro / película.
El gran Lebowski (The Big Lebowski)
La he visto cientos de veces y ya tocaba una revisita. Ya sabes lo que es. Si no te gusta, no te gusta. Si te gusta, es lo mejor. No puedo estar conduciendo, cuidando del maletín y hablando por teléfono con la punta de la polla.
Bad Times at the El Royale
Una tarantinada en la que los personajes, a cual más peculiar, tropiezan unos con otros en un hotel en el quinto coño que tuvo tiempos mejores. Me gustó. Sale Jeff Bridges de cura y a Chris Hemsworth le debe molestar la camiseta porque no se la pone ni un instante (nada que objetar).
Mad Max Fury Road
La tercera o cuarta vez que la veo. Si quieres hacer una película de acción, analiza esto hasta el más mínimo detalle. Sin grandes complicaciones de guión. Solo acción, sin parar, impecablemente filmada. La trama narra la complicada relación entre los motores V8 y el combustible mientras un montón de gente salta, explota, sangra, conduce y se comporta como gente. Todo es crudo, absurdo y extremadamente bello: las máquinas de guerra hechas con los restos de una civilización perdida, Tom Hardy, los chicos guerreros, Charlize Theron, Tom Hardy, las esposas, Immortan Joe (a su manera), el camino polvoriento, el Interceptor V8 Pursuit Special, Tom Hardy, el mutante con su guitarra lanzallamas. Me apeteció volver a verla después de que un tal wyomingnot hiciera algo necesario: publicar en Youtube una remezcla de Wild Boys de Duran Duran con imágenes de esta película.
Mad Max 2 (el guerrero de la carretera)
Hacía muchos años que no la veía y se hizo necesario repetirla después de ver Fury Road. Es también una película de acción acojonante, sin grandes complicaciones, solo motores, mierda, violencia, punkis crestados ochenteros y la ira de Humungus. Siempre ha sido una de mis películas favoritas y he comprobado que lo sigue siendo. Mel Gibson sale guapo, salvaje e impenetrable. También recordé por qué estaba enamorado de esa mujer que en los títulos aparece lacónicamente como «Warrior Woman». Solo estoy aquí por la gasolina.
Blood Drive
Una serie cutre en un futuro odioso donde hay una carrera de coches que funcionan con sangre humana. En serio. Más que eso: los motores son máquinas infernales con dientes y todo el interior está lleno de trozos de carne. Los protagonistas son un policía guaperas que anda un poco perdido y un pibón que quiere sacar a su hermana de un psiquiátrico. Hay un maestro de ceremonias que es una especie de Marc Almond pasado de vueltas. Todo es muy sangriento y muy, muy loco. Los genitales de la gente desnuda están censurados con rectángulos negros y eso por alguna razón me hace mucha gracia. Es una serie muy divertida si te gustan estos excesos (en febrero aún no he terminado la primera temporada).
A ciegas (Bird Box)
Sí, la de Sandra Bullock con las vendas. En realidad es la misma película que «Un lugar tranquilo», solo que no pueden mirar en lugar de no hacer ruido. No obstante, esta es mucho mejor porque está narrada con más ganas, las situaciones son más inquietantes y los personajes son menos imbéciles.
En la boca del miedo (In The Mouth Of Madness)
Visionado número 1000. La mejor aproximación al universo Lovecraft que yo haya visto en cine, pero no solo eso, porque los toques de serie B de John Carpenter la hacen aún mejor. Es una película cojonuda. Si no te gusta o los efectos te parecen cutres, pues que te den porque no tienes ni puta idea. Solo por la escena de los dos tomando café al lado de la ventana mientras se acerca el tarado con el hacha merece la pena verla. ¿Lees a Sutter Cane?
Au revoir les enfants
No la había vuelto a ver desde los ochenta o los noventa. Sigue siendo hermosa y los niños son adorables. Puede ser algo lenta, pero es la gracia. Pese a saber lo que pasa estás todo el rato inquieto porque esperas que alguno de los curas sea un pederasta o alguno de los compañeros sea un abusón y aquí solo los alemanes son malos. Y ni siquiera todos.
Velvet Buzzsaw
No me explico como esta basura ha pasado los filtros necesarios para que alguien se gaste el dinero (que no será poco). Es un fallo en todos los aspectos. Una mierda como una pianola. Pero como la vi con los colegas, pasé un gran rato.
La niebla de Stephen King
Una de las peores películas del género. Los diálogos son de risa, las situaciones son estúpidas, los actores malísimos y los efectos CGI cutrones a tope. Pero, ay, de repente se suben al vetusto Land Cruiser con el depósito casi vacío, se meten entre la niebla, empieza a sonar The Host Of The Seraphim de Dead Can Dance, se quedan tirados entre las patas de un descomunal vástago de Cthulhu y se desencadena el final más aterrador, nihilista y deprimente que te puedes esperar.
Alien Covenant
¿Por qué siguen haciendo estas mierdas? El universo de Alien ya está tan desvirtuado que es irreconocible. Esta película es un puto coñazo. La estructura es la misma puñetera estructura de todas estas precuelas / secuelas de mierda. Salen unos nuevos aliens, paliduchos y sin gracia. Ni siquiera los xenomorfos titulares están bien hechos y son ya como una parodia. Y, en serio, ¿qué coño les pasa a los creadores con los robots de los cojones? No nos interesan a nadie ni sus problemas paternales ni el quienes somos y de dónde venimos. Queremos situaciones agobiantes torpemente resueltas, pasillos plagados de sirenas y vapor y cacerías de bichos.

Hedy Lamarr

Cada cierto tiempo se menciona en las redes sociales a esta actriz e inventora y se dice que creó el WiFi o el Bluetooth o alguna otra cosa tan imprecisa como incorrecta.

El sistema que inventó junto al compositor George Antheil era una mejora para el control de torpedos teledirigidos. En aquellos días la conexión se efectuaba en una frecuencia fija, lo que hacía fácil interceptarla o inhibirla; con el sistema que ellos inventaron, conocido como salto de frecuencia o «espectro ensanchado», esta no es fija sino que salta en periodos regulares entre una serie predefinida de 88 frecuencias. Esta serie de frecuencias, codificada en algo parecido al tambor de una caja de música, solo la saben el torpedo y el control remoto, pudiendo tener una diferente para cada par proyectil/control, haciendo las interferencias inviables. Y aunque no era práctico y nunca se usó (era un sistema mecánico), la idea sí se aplicó después en forma electrónica en la telefonía celular y otros sistemas de comunicación inalámbrica. Ella no tenía formación académica; todos sus inventos (este salto de frecuencia, mejoras en coordinación de semáforos, ideas sobre la aerodinámica en aviónica, hasta una pastilla efervescente de sabores) eran fruto de su curiosidad y de su interés por las cosas.

Debía tener un coco increíble. Un beso de mi parte, Frau Hedwig Eva Maria Kiesler.

Y también, cómo olvidarnos, protagonizó en 1933 el primer orgasmo femenino en la historia del cine, con pitillo de después incluído: